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Solís debe tender puentes de diálogo sincero o fracasará

• La supuesta actitud patriótica que unió a seis partidos, así como la llegada de un nuevo Ministro de la Presidencia, puede ser el inicio de una mejor Costa Rica para todos

Varios días han pasado ya desde la sesión solemne del 1° de mayo, en la que el PAC y el presidente Luis Guillermo Solís perdieron el control de la Asamblea Legislativa, a manos de un bloque opositor encabezado por el PLN y el PUSC, quienes se unieron a otros grupos minoritarios, hastiados de que supuestamente no haya rumbo en Cuesta de Moras, ni en el país.
La derrota política es severa sin duda alguna, y hasta cierto punto dejó al desnudo al PAC, como lo reconoció Henry Mora, legislador de esa agrupación y expresidente del Congreso.
En ese sentido, las divisiones internas y la improvisación por parte del Ejecutivo y la bancada oficialista, quedaron al descubierto la semana pasada y lo peor del caso es que se generaron dudas razonables sobre las críticas que ha señalado la oposición durante todo un año.
Sin embargo, lo importante es que las heridas cicatricen rápido y que los diputados oficialistas y el Poder Ejecutivo, entiendan con madurez política que la oposición aceptó ser cogobierno y que esa oportunidad debe ser aprovechada al máximo.
El mandatario tiene la posibilidad de hacer del infortunado episodio político, un renacer de su gobierno.
La supuesta actitud patriótica que unió a seis partidos, así como la llegada de un nuevo Ministro de la Presidencia a Casa Presidencial, puede ser el inicio de una mejor Costa Rica para todos.
Con la actitud correcta y tendiendo puentes de diálogo sincero con la oposición, el Gobierno y el país podrían salir adelante del bache en el que hemos caído.
Por el contrario, si el Presidente insiste en nadar contra corriente en algunos temas, como por ejemplo, el impulso de nuevos impuestos, fracasará irremediablemente en su segundo año de trabajo, el cual es el más importante de toda su administración.
La oposición ya presentó una agenda para este año, y a partir de ahí, Solís tiene una hoja de ruta, aunque sea básica, para emprender la aprobación de proyectos de ley donde exista un alto consenso.
La creación de un fideicomiso para el corredor San José – Cartago, la ley para fortalecer el Incofer, la reestructuración del Conavi, el CTP y el Consejo de Concesiones, la norma de bienestar animal, el impulso de energías limpias, y la racionalización del gasto por medio de la revisión de exoneraciones y la ley de empleo público son algunos de los ejemplos que unirían al Gobierno y a la oposición.
La palabra la tiene ahora el mandatario, quien puede darle el empujón que se requiere a esa agenda.


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