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Sobre la propina

Una vez más sale este punto a relucir, al anunciarse que la noble Sala Cuarta ha rechazado una acertada solicitud hecha por la Cámara Costarricense de Restaurantes y Afines, en la que se argumenta técnicamente que la propina no puede ser considerada salario.
No entraré en las implicaciones legales del tema, no soy abogado, pero sé en las terribles implicaciones que para los consumidores esto puede llegar a tener, y desde ya advierto a los lectores, pues se asoman nubes oscuras que atentan contra nuestros derechos.
En primer lugar, la principal implicación de llegar a aprobarse oficialmente que la propina sea considerada salario (lo que de entrada es absolutamente absurdo pues el cliente es quien supuestamente la da y en Costa Rica es además un impuesto), será la amenaza de la eliminación de la figura del salonero o reducción de puestos afectándose inmediatamente el servicio, algunos restaurantes cerrarán y otros optarán por servir bufet, autoservicio o concentrarse en servicio de catering.
Señores, sencillamente serán pocos los negocios que puedan soportar las cargas sociales y demás, generadas por el hecho de agregar más costos fijos por esta vía.
¿Cómo es posible que hayamos llegado hasta el borde del precipicio?
Bueno, no creo que la comunidad de las leyes de Costa Rica sea versada en administración de restaurantes, ni tampoco los diputados que de buena fe (quiero pensar) detuvieron la ley en la Asamblea que iba a arreglar este punto de una vez por todas.
Debemos estar vigilantes, esto no es un asunto que afectará solamente al gremio, también a nosotros directamente como consumidores y a la sociedad en general.
Ojalá que el curso forzado de administración de restaurantes no salga mucho más caro que el beneficio de haberlo tomado a tiempo y con buena letra.
Buen provecho y hasta la próxima semana.
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