Soberano de Australia
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Soberano de Australia
Djokovic arruinó la esperanza británica

“Aquí no hay un cambio de nada; gané Australia, pero Rafael Nadal y Roger Federer son los dos mejores tenistas del mundo y merecen todo el crédito…todavía”.
Novak Djokovic conquistó el Abierto de Australia y derrumbó las esperanzas británicas depositadas en el escocés Andy Murray, incapaz de deshacerse del maleficio que le acosa en cada acometida de triunfo en un Grand Slam (6-4, 6-2 y 6-3).
Minutos antes de levantar la Copa, “Nole” fue enfático en rechazar lo que empieza a calificarse como un cambio generacional en la cima del tenis. “No se puede comparar mi éxito y el éxito de Andy (Murray), al de ellos (Rafa y Roger).

“Son los dos tenistas que más han dominado el juego en una época; todo el crédito es para ellos; nosotros somos escoltas cercanas y vienen otros detrás luchando por un título”, agregó el nuevo campeón.
Djokovic acaparó en Melbourne, donde ha asentado su dominio en 2010, la condición de alternativa, frente un rival que no termina de explotar en las grandes citas y que se derrumba en la parte estelar de la escena.
Murray dio síntomas de no aprender la lección. Finalista por segunda vez en el Melbourne Park, superado entonces por Federer, que también le distanció del éxito en el Abierto de Estados Unidos de 2008, fue dejado en evidencia por los acontecimientos.
Con el respeto debido echó a andar la final. Sin grandes aspavientos. Con pocos riesgos. Cada uno mantuvo su saque. Y en los ocho primeros juegos solo se contempló una posibilidad de 'break'. La de Djokovic, quien no aprovechó.
Rentabilizó eso sí la del noveno juego. Murray no estuvo bien con su saque. Firmó seis saques directos, Pero no encontró su fiabilidad cuando más lo necesitaba.
Un parcial de 7-0 dejó media tarea realizada para el tenista de Belgrado, auxiliado desde de la grada por su equipo y, como en todo el torneo, por su compatriota Ana Ivanovic, que no le ha dejado ni a sol ni a sombra a pesar de ser apeada en la primera ronda del torneo femenino.
Djokovic dejó enterrada la primera manga y más que encauzada la segunda, con 5-0. Una losa demasiado pesada para su rival, que aún no ha salido del todo adelante de la inestabilidad emocional de las grandes citas. Luchó, no obstante, y rompió por primera vez antes de caer.
Pero este no era el día de Murray en el Melbourne Park. Fue siempre a contracorriente. También en el tercer parcial, en el que el escocés empezó a acusar, además, su mayor gasto en las peleas previas y además el menor tiempo de descanso que también se notó. Enarboló la bandera blanca tras dos horas y 39 minutos de partido.
Intentó el escocés mantener el tipo a pesar de que la ventaja de Djokovic también en el tercero fue amplia desde el principio. Andy Murray no llegó. No se lo permitieron las fuerzas y se resignó al adiós, como hace un año.

Gaetano Pandolfo
[email protected] y EFE

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