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Costa Rica lucha por ser competitivo con la mira puesta en el ejemplo de Finlandia
Sistema educativo requiere reingeniería

• Ministro Garnier considera que a Costa Rica le tomaría como mínimo diez años ponerse a la altura de las exigencias educativas del mundo actual
• Para aproximarse a un modelo educativo como el finlandés, el país primero tendría que derrumbar su actual sistema

Eduardo Baldares
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Mientras Costa Rica trata de armar las bases de un modelo educativo exitoso que la impulse hacia la competitividad global, y usa a Finlandia como ejemplo, al mismo tiempo intenta derrumbar los problemas estructurales con el potencial de estancarla.
Entre estos sobresalen carencias en infraestructura y equipo, formación, nombramiento y pago a docentes, tecnologías de información, organización administrativa, además de deserción estudiantil, defectuosa regulación de calidad, distanciamiento entre los niveles privado y público (en detrimento de
este último), entre otras diagnosticadas y publicadas en la Memoria Anual de la Contraloría General de la República y el informe Estado de la Nación.
Hoy, cuando la mano de obra calificada para trabajar en multinacionales parece tocar un techo en Costa Rica, y las compañías extranjeras tienden a desplazarse hacia Panamá, el país busca girar conceptualmente y tomar medidas de emergencia, como la priorización del inglés en los colegios técnicos y el combate de la deserción de dos terceras partes de los colegiales, porque el resultado es que el acceso a los mejor
es trabajos es tan solo para un tercio, fomentándose la desigualdad y sus derivados: pobreza, resentimiento, inseguridad.
En el último año ya se perdió la posibilidad de 15 mil empleos en plazas que no fueron abiertas porque los inversores prefirieron otras latitudes, según reveló un informe difundido por la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), cuyo directivo Alex Mora denunció que en el país se carece de recurso técnico y personal bilingüe a raíz de la desconexión entre entidades educativas y sector productivo.
Entonces, a marcha forzada se está intentando poner las bases de un sistema educativo a largo plazo más competitivo, de cara a la captación de inversiones.
En ese sentido Costa Rica mira hacia Finlandia, de cuyo modelo educativo es confeso admirador el ministro de Educación, Leonardo Garnier, quien participó en el Seminario Internacional en Educación: Exitos y Factor
es de Cambio, en el que expertos nórdicos compartieron las claves de su sistema.
¿Y cuál es el secreto del país que lidera el Programa de Evaluación Internacional de Alumnos (PISA)?
Además de tener dinero, lo invierte bien, pues tiene claro que la educación determina la grandeza de una nación. “Tenemos un sistema uniforme, obligatorio y gratuito que gar
antiza la equidad y el acceso para todos; el personal docente está altamente calificado y las familias, incorporadas al sistema laboral, son las primeras en motivar a sus hijos para que estudien”, resume la ex ministra de Educación de ese país, Tuula Haatainen, en un reportaje publicado por stecyl.es.
“Todos los materiales son proporcionados por el Estado, incluso transporte, alimentación y atención sanitaria, y en general es de tanta calidad que hay muy pocas instituciones privadas”, añade Kari Poti, agregado para asuntos administrativos de la Embajada de Finlandia en Nicaragua.
Tras nueve años de estudios generales, se pasa a un bachillerato de tres años, o bien a un sistema de formación profesional bás
ica, que también son subvencionados, estructurados en cursos y que permite escoger entre muchas asignaturas optativas, de acuerdo con las preferencias y habilidades de cada alumno.
Quienes han completado una titulación profesional pueden continuar estudios en las universidades o en las escuelas superiores profesionales.
“Aunque en este nivel sí hay que pagar, la suma no es muy elevada y además el Estado provee facilidades en cuanto a préstamos; además, hay una cierta garantía de que el egresado encontrará trabajo, pues el modelo está organizado para satisfacer las necesidades del sector productivo”, amplió Poti.
Pero, ¿cómo se enseña? La principal característica es la cultura de confianza por encima del control, así que hay libertad de elección y negociación entre alumnos y maestros, lo que deriva en motivación general, en un entorno apropiado en cuanto a materiales e infraestructura. Los cursos son más participativos que magistrales.
“Considero oportuna una reforma educativa en Costa Rica, pues para ser competitivo en una cultura del conocimiento tan cambiante, en la que la tecnología de hoy es obsoleta pasado mañana, se debe enfatizar en el estudiante la habilidad de reprogramar, esto es, aprender para aprender”, analizó Félix Arburola, coordinador de la licenciatura en didáctica de la Universidad Nacional.
Costa Rica apenas comienza a asimilar esta mentalidad.
Aunque en 2008 se
invertirían ¢18 mil millones en edificios de escuelas y colegios, un 50% más que el monto previsto para 2007, “para satisfacer las necesidades de inversión en educación del país se requieren al menos diez años”, comentó el día de la presentación del presupuesto Leonardo Garnier, ministro de Educación.
Como nuestro país no tiene el capital de Finlandia, lo que se promueve es elevar los recursos al sector a un 8% del PIB.
Otro punto medular es la capacitación de los maestros. En Finlandia para acceder a la licenciatura de magisterio, se deben super
ar dos procesos de selección y solo los mejores serán docentes. Todos tienen que pasar cinco años de carrera, un tercio de la cual será de contenido pedagógico, pues “no basta con saber la materia, hay que saber entusiasmar al estudiante”. Y la mayoría, como recuerda Haatainen, “tiene un año más de estudios, una maestría.
De ahí que el cargo de maestro o profesor es el de un intelectual de enorme prestigio en Finlandia, lo que motiva a muchos jóvenes a estudiar esta profesión… además del promedio salarial de $3.200 al mes (más o menos ¢1,7 millones).



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