Randall Madriz

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Lunes 23 Marzo, 2015

Sísifo y la reforma fiscal

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Según la mitología griega, al descender al inframundo, Sísifo recibió como castigo empujar una enorme piedra cuesta arriba por una montaña.
La ironía del castigo consistía en que al llegar a la cumbre, la piedra rodaba hacia abajo, y Sísifo era obligado a empujarla de nuevo hacia arriba. Así, una y otra vez por la eternidad.
En Costa Rica se ha planteado una nueva reforma fiscal, y desde ahora, se prevé que el camino será cuesta arriba.
En esta ocasión, algunos sectores afirman que no apoyarán la reforma sino hasta que el Gobierno actúe de forma austera y limite sus gastos de forma significativa. Este argumento amerita comentarios.
El Gobierno ha mostrado señales positivas tendientes a limitar gastos, sin embargo, no debemos olvidar que estos esfuerzos vienen después de que se aumentó el presupuesto de la República en un 19%.
La contradicción en las actuaciones del Gobierno es similar al comportamiento errático de un adolescente y debe eliminarse de ahora en adelante.
Mientras tanto, hay realidades que carcomen la estabilidad económica de nuestro país.
El Estado, el gran deudor, continúa financiando sus gastos. Recientemente realizó otra colocación de eurobonos.
La emisión que se realizó en 2013 prometió rendimientos del 5,63% anual, mientras que la más reciente debe honrar intereses del 7,15% anual.
La tendencia al alza se explica en el deterioro que perciben los mercados en relación con la solvencia de Costa Rica como pagador de su deuda soberana. Además por lógica el término de cada emisión, que al final fueron de 30 años, y los primeros a diez años.
Esto es similar a las personas con dificultades financieras. Poco a poco ven cómo las puertas de los bancos se van cerrando mientras se abren las de otros acreedores, más ambiciosos, hasta que terminan empeñando el televisor. “Crónica de una muerta anunciada” es el título que acuñó una pluma extraordinaria.
Por otra parte, despertamos cada día con nuevas noticias de alcahuetería y desperdicio: la más reciente, el caso de la Aresep permitiendo que se integre en el cálculo de las tarifas de los combustibles la gollería de los 20 años de cesantía para los afortunados que laboran en Recope.
Ya en nuestra columna “Precios públicos y sanidad en las finanzas del Estado” (19 de enero de 2015) señalábamos la tolerancia de la Aresep con las instituciones del Estado y cómo viola la imposición legal de velar por el principio del servicio al costo.
Un pueblo que paga impuestos y además subsidia la burocracia de instituciones públicas vía precios (de combustibles y electricidad, por ejemplo) tiene una doble carga sobre sus hombros.
A pesar de lo anterior, hay brotes verdes (quizás nos escapemos del destino de Sísifo). El Gobierno ha mostrado su intención de recortar ciertas pensiones y de renegociar convenciones colectivas que en el pasado cedieron beneficios a manos sueltas.
Quiero creer en esas intenciones del Gobierno, pero debe mostrar compromiso en esa línea y no entrar en contradicciones.
Sobre el fondo de la reforma fiscal hablaremos, en el futuro, en este mismo espacio.

Randall Madriz
Abogado Tributario
[email protected]