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Si bien la responsabilidad de enfrentar la pandemia de gripe A H1N1 correspondió al Ministerio de Salud, la demora en la llegada de las vacunas debería ser resuelta con el concurso del Ministerio de Relaciones Exteriores, entre otras instancias

Sin fecha para arribo de vacunas

El ingreso de la segunda ola de la pandemia de gripe A H1N1 al país se estima para finales de enero y principios de febrero; sin embargo, lo que no se ha podido saber es la fecha de llegada de las vacunas para enfrentarla de mejor manera, aun cuando estas han sido compradas por Costa Rica.
Aparentemente un conflicto por aumento de salarios a los trabajadores del laboratorio de donde provendrán las dosis para nuestro país es lo que retrasa el envío sin que las autoridades locales puedan exigir el cumplimiento de la entrega prometida.
Si bien es cierto que en Costa Rica la responsabilidad de la toma de decisiones y el plan para enfrentar la pandemia correspondió al Ministerio de Salud, la dificultad de no haber recibido las vacunas a tiempo debería ser tramitada y resuelta con la intervención de otras instancias de la administración como por ejemplo el Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante la embajada correspondiente.
Es en este punto, tan importante por lo que una demora podría significar, donde se advierte una falta de coordinación entre las diferentes autoridades para reclamar, ante el laboratorio en cuestión y las entidades internacionales de salud que organizaron la distribución por países de las cuotas disponibles de vacuna en el mundo, una adecuada atención a las necesidades de Costa Rica.
Este tratamiento del problema no se ha dado o, en caso de que se haya producido, no se ha informado nada sobre ello a quienes más interesados están en el asunto que es la población. Por el contrario, lo único que se ha podido informar al respecto, a la fecha, es que nadie sabe cuándo podrían llegar las vacunas al país.
De todo esto además, deberíamos aprender. ¿Qué tipo de respuesta del exterior hemos recibido? Está claro que la experiencia debe enseñarnos los riesgos de depender siempre de unos compromisos internacionales que pueden fallar. O de unas gestiones no hechas a los niveles correspondientes.
La lección debe motivar a las administraciones, presente y futuras, para que en nuestras universidades públicas y centros de investigación se trabaje en la búsqueda de soluciones a los problemas de la sociedad. Si bien no podemos aspirar a resolver todas nuestras necesidades en casa, lo que no podemos hacer es dejar de intentarlo y quizás, en algunos casos, lograrlo.
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