Enviar

Los costarricenses no queremos víctimas, queremos las acciones que debieron realizarse hace años, sin dilaciones de ningún tipo porque los puentes ya no esperan

Sin esperar que haya muertos

La voz de alarma fue dada hace años. “La mayoría de los puentes del país requiere acciones inmediatas para evitar peligros por no haber recibido mantenimiento y porque están al final del promedio de su vida útil”, decía un editorial de LA REPUBLICA en setiembre de 2007. La situación la destacaba un estudio de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) por encargo del propio Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).
También informaba este medio en agosto de 2007 sobre la tragedia que provocara el derrumbe del puente sobre el río Misisipi, en Estados Unidos, embargando de dolor a las familias de muertos y heridos. Decíamos entonces que “había que poner las barbas en remojo”.
Decíamos, de nuevo, en agosto de 2008, que nuestros puentes han ido sufriendo no solo las inclemencias del tiempo y los sismos, sino también un importante aumento en la cantidad de vehículos pesados que los transitan debido a la decisión política que se tomó y llevó a que el trasiego de productos dejara de hacerse por tren y se hiciera por carretera, contribuyendo en gran medida a destruirlas.
Durante más de 40 años una sucesión de gobiernos incumplieron sus obligaciones en este sentido, pero luego de la alarma dada por el JICA en 2007 tampoco se accionó con urgencia para conseguir el dinero, capacitar personal y que el MOPT emprendiera las obras sin ninguna pérdida de tiempo.
La situación es de extrema gravedad por lo que no admite excusas. Los costarricenses no queremos víctimas, queremos las acciones que debieron realizarse hace años, sin dilaciones de ningún tipo porque los puentes ya no esperan.
Hoy los costarricenses se preguntan de qué sirvió el estudio que reveló que al menos el 60% de los puentes del país había llegado al máximo de su vida útil, anunciado cuando se construyeron, si no se hizo nada desde entonces para solucionar el grave problema.
¿Será que hay que esperar a que ocurra una tragedia con víctimas humanas además de materiales para que se tome la decisión de emprender las acciones que sean necesarias? Porque, de momento, quien lo hizo pidiendo que la situación sea decretada emergencia nacional fue el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos.
Ver comentarios