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Con Sumo
Sin luces al cielo


Carmen Juncos
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Para los que valoran la belleza de un cielo estrellado quizás llegó el momento de que puedan disfrutar ese placer en mejores condiciones. Especialmente en los grandes centros urbanos del mundo.

En nuestro país no es tan frecuente poder admirar la maravilla del firmamento nocturno. Ese es un regalo que recibimos en verano, no así durante las largas temporadas lluviosas en las que el cielo permanece total o parcialmente nublado.

Ahora la conciencia global sobre la necesidad de ahorrar energía quizás cambie un poco las cosas, al menos en otros países donde la imposibilidad de disfrutar el espectáculo nocturno de los astros se debe al derroche de luz artificial que parte desde los edificios y ciudades hacia todos lados, incluido el cielo.

La urgencia de ahorro energético suscita medidas como las adoptadas en España, por ejemplo, en donde ya hay directrices para que la iluminación sea “sin luces al cielo”. Es decir, que la contaminación lumínica no solo dejará de empobrecer el firmamento que ven los españoles sino que evitará ese desperdicio de electricidad.

En Costa Rica creo que no pecamos por contaminar el espectáculo cósmico nocturno con luz artificial, pero sí por luces encendidas en edificios y viviendas durante el día en forma innecesaria. Un mal hábito de consumo desatendido que ahora debe modificarse.

¿Cuántos de nuestros edificios públicos y privados vigilan esta práctica y cuentan con sistemas de ahorro energético? No solo las luces artificiales al cielo son un desperdicio, algunas hacia tierra durante el día también.


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