Silenciaron el Yankee Stadium
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Silenciaron el Yankee Stadium

El dominio del relevo dominicano con el intermedio Joaquín Benoit y el cerrador José Valverde volvió a ser decisivo para que los Tigres de Detroit diesen la sorpresa de eliminar a los Yanquis de Nueva York al ganarles por 3-2 la serie de división al mejor de cinco juegos.
La maestría de ambos desde el montículo en los momentos más decisivos del último partido fue lo que impidió que los Yanquis, el equipo con la nómina más cara de las Grandes Ligas, quedase eliminado por segundo año consecutivo antes de llegar a la Serie Mundial.

Está comprobado que cuando se trata de decidir un partido de vida o muerte y de muchas alternativas, Benoit y Valverde, demostraron una valentía única y un aplomo a prueba de todas emociones ante un ambiente hostil de 50.960 fanáticos de los Bombarderos del Bronx, que al final tuvieron que abandonar el Yankee Stadium en el más completo silencio y llenos de frustración.
El dúo dominicano de relevistas se combinó para tirar dos entradas y dos tercios ganadoras ante el poderoso ataque de los Yanquis.
“Qué actuación de más valentía”, declaró el veterano Jim Leyland, piloto de los Tigres al concluir el partido, cuando se refirió al trabajo realizado por Benoit. “Ha sido así durante todo el año. Hay que darle mucho crédito (al gerente general) Dave (Dombrowski) por eso. Fue una gran firma como agente libre”.
El momento de la verdad para Benoit fue en el cierre del sétimo episodio, cuando entró en relevo de Max Scherzer. Permitió par de hits para llenar las bases, antes de ponchar a Alex Rodríguez.
Pero le dio base por bolas a Mark Teixeira para forzar una carrera (cargada a Scherzer). Con las almohadillas aún congestionadas y el Yankee Stadium listo para explotar, Benoit abanicó al jardinero Nick Swisher para apagar el fuego y silenciar a los fanáticos de los Yanquis.
Por su parte, Valverde volvió a salir al montículo en el noveno episodio para a ritmo de conga sacar los tres últimos “outs” del partido, incluido el tercero que fue un ponche monumental que le recetó la tercera base estelar de los Yanquis, Alex Rodríguez.

Nueva York
EFE

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