Carlos Denton

Carlos Denton

Enviar
Miércoles 12 Mayo, 2010

Sigue el robo de propiedades

Algunos abogados costarricenses recomiendan que se revise en el Registro la situación en que está cualquier propiedad cada tres años; esto porque por desdicha sigue el problema del “robo” de propiedades en el país.
En los últimos seis meses a mí me han llegado historias de muertos comprando y vendiendo bienes inmuebles, traspasos de propiedades donde una de las partes no está en el territorio nacional, desfalcos, firmas falsas y muchos crímenes más de esa naturaleza. No se ha convertido la situación en más de una vergüenza nacional porque los medios prefieren sucesos más dramáticos, y muchos de los que han sufrido pérdidas por este tipo de crimen no han querido salir a la luz pública o peor aún, todavía no se han dado cuenta de lo que les ha pasado.
Si bien es cierto que unos años atrás este problema tenía su raíz en el mismo Registro, hay que señalar que las autoridades han hecho un esfuerzo importante para modernizar los procedimientos en esa entidad, y de purgar a los funcionarios que se involucraron en actos criminales. Ahora pareciera que el problema está con algunos notarios que “dan fe” de firmas que son de dudosa procedencia.
Es más, en algunos pocos casos, donde se han descubierto organizaciones criminales involucradas en operaciones para despojar personas honestas de sus propiedades, siempre ha habido un notario miembro del grupo.
La reacción del Colegio de Abogados frente a estos problemas ha sido modesta; una suspensión de los derechos del miembro por un periodo, algunas genuflexiones frente al compromiso de probidad en la profesión, y nada más.
El problema es que se está subestimando la importancia del crimen en que incurre un notario que da fe a algo que no es cierto.
Es casi imposible que un ciudadano común gane un “tú a tú” en un tribunal donde el notario ha dado fe y que no es cierto. El tribunal por fuerza tiene que dar la razón al notario porque actúa como parte del sistema de justicia cuando pone su firma a un documento.
Es hora de que Costa Rica siga el ejemplo de Panamá, que totalmente logró eliminar el problema que ahora está azotando a los costarricenses y a los extranjeros que invierten en propiedades nacionales. En ese país ningún abogado es notario. En vez de esto se han establecido “notariados” que cubren sectores geográficos y todo el mundo, incluyendo los abogados, tienen que llevar sus documentos a esas oficinas para que se oficialicen. Los notarios son funcionarios del sistema judicial y son cuidadosamente supervisados por sus superiores.
La idea de que el Colegio de Abogados aceptaría la solución panameña es ingenua de mi parte porque es en el cobro de algún porcentaje del valor de las transacciones donde la gran mayoría de sus miembros gana la parte fuerte de sus ingresos. Mientras tanto el “robo” descarado de propiedades continúa. Un amigo panameño tiene seis años de estar tratando de recuperar un terreno en Escazú, otro tico tiene un problema similar en Hatillo donde un “muerto” firmó una venta, y una viuda de un alemán en Santa Cruz está apenas descubriendo que vive en propiedad de “otro.” Cualquiera que tenga propiedad está en riesgo. ¡Qué pena para un país que busca la inversión extranjera!

Carlos Denton
[email protected]