Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 21 Julio, 2014

Otros países están reduciendo fuertemente los costos de la energía. ¿Y por qué no lo podemos hacer nosotros?


Sí podemos bajar los costos de la energía

Sí podemos tener control sobre los costos de la energía y sí podemos bajarlos, pero necesitamos un plan integral de corto, mediano y largo plazo.
El problema medular que impide que bajemos los costos de la energía se encuentra en las restricciones autoimpuestas.


Por ejemplo, no se pueden bajar significativamente los costos de la energía si no se modifica la composición de la matriz energética, la cual está fuertemente cimentada en fuentes de energía caras que adicionalmente dependen de factores externos sobre los cuales no tenemos ningún control.
Con los derivados de petróleo (66% del consumo nacional de energía) tenemos una matriz energética totalmente importada que tiene un alto costo y una alta volatilidad. La excusa aquí es que “no podemos hacer nada para evitar las alzas en los combustibles porque subieron los precios del petróleo en el mercado internacional”.
Con la electricidad (23% del consumo energético nacional) tenemos una matriz muy loable basada mayoritariamente en fuentes de energía renovables pero que, por su naturaleza misma, tienen una alta variabilidad estacional y diaria.
A la variabilidad climática tradicional, que afecta fuertemente la generación hidroeléctrica, se le están agregando los crecientes impactos del cambio climático (épocas más secas y prolongadas).
Esto conduce a un exceso de inversión y capacidad ociosa de generación, cuyos crecientes costos fijos tienen que pagarse por medio de las tarifas eléctricas.
Al igual que con el petróleo importado, no tenemos ningún control sobre las lluvias, lo que conlleva a otra excusa: “no podemos evitar las alzas de la electricidad porque no hay suficientes lluvias”.
Esta situación obliga además a mantener un importante respaldo de energía firme (energía sin ninguna variabilidad) de unos 600 MW, basado actualmente en los caros bunker y diesel importados.
La inacción para introducir fuentes de energía primaria más baratas en la matriz energética está obligando al país a pagar en exceso por la energía que consumimos.
Y lo caro de esta inacción no es solamente el alto costo directo que pagamos por la energía, sino también los enormes impactos que se dan en todo el quehacer humano y económico. Suben los costos de todo, incluyendo los alimentos, la vivienda y el transporte de personas y carga. Se obstaculiza además el desarrollo y la creación de empleo, baja la competitividad y se impacta más fuertemente a los más pobres. 
No se pueden bajar los costos de los combustibles y de la electricidad más allá de los altos costos inducidos por los  factores externos, tales como el mercado petrolero internacional y la variabilidad climática. 
La introducción en la matriz energética de fuentes nacionales de energía barata sin variabilidad climática y sin dependencia de otros factores externos fuera de nuestro control es lo que permitirá reducir significativamente los costos de la energía.
Así es como otros países están reduciendo fuertemente los costos de la energía. ¿Y por qué no lo podemos hacer nosotros?

Roberto dobles