Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 5 Agosto, 2015

Deberíamos todos respaldar una posible acción del presidente Luis Guillermo Solís, si este decidiera aprobar la FIV por decreto

Sí a la FIV por decreto

¡Ya la Asamblea Legislativa ha dilatado mucho con respecto a la fecundación in vitro (FIV)! La verdad es que es legal en Costa Rica, con o sin la aprobación de los diputados, y lo que falta es la ley que gobierna su implementación.
Deberíamos todos respaldar una posible acción del presidente Luis Guillermo Solís, si este decidiera aprobar la FIV por decreto.
Si lo hiciera, estaría remendando una injusticia que afecta a las parejas que quieren tener hijos y que no pueden sin el uso de este procedimiento. Estaría sobrepasando al impasse institucional que ha emergido con base en el veredicto de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y estaría ahorrando al Estado millones de dólares en indemnizaciones a las parejas que necesitan la FIV y que no logran obtenerla por el obstruccionismo imperante en el congreso.
El uso cínico de este tema por los diputados, a favor y en contra, ya es conocido por todos. Los pastores y sacerdotes que ocupan curules y que se oponen a la FIV estipulan la negación de la ley de implementación, mientras que los que forman coaliciones para lograr el poder están dispuestos a darles el gusto a los religiosos a cambio de su voto.
Lo que se ha perdido de vista en este debate y en las manipulaciones de los legisladores es que detrás hay cientos de parejas deseosas de tener hijos, lo cual no pueden alcanzar sin usar la FIV.
Estas parejas, en algunos casos, tienen el derecho de demandar al Estado costarricense por millones y cada año habrá más en las mismas circunstancias; ¡habrá que pagarles!
Es difícil comprender como algunos “religiosos” terminan encontrándose al lado opuesto de la ciencia aun en el siglo XXI en un país que se enorgullece por sus avances educativos y cultos.
En el pasado no era inusual encontrar situaciones donde las personas que ofrecían curas usando medicinas o cirugía fueran tildadas de brujas y en bastantes casos sometidas a ordalías.
Afortunadamente muchos sacerdotes y pastores aceptaban mordidas y cuando la “bruja” metía el brazo en lo que se suponía era agua hirviente estaba fría y se salvaba. ¡Algunas no, y las quemaban!
Es este tipo de mentalidad oscurantista y legalista lo que rige entre ciertos diputados de la Asamblea Legislativa en el siglo XXI; es el único país en el hemisferio que no permite la FIV.
Si el presidente Solís implemente la FIV por decreto, los gritos de los opositores no se dejarán de escuchar. Habrá apelaciones a la Sala IV, a la Defensoría, escritos en los medios y declaraciones de ciertos cleros.
Quizás algunos diputados interpelarán la acción del Ejecutivo y por el otro lado insistirían en que Costa Rica rompiera con la CIDH.
Mientras ocurra toda esa “ladrada” varias parejas podrán buscar a los hijos que por tanto tiempo han añorado y que no han podido obtener por falta de acceso a la FIV. Agradecerán la valentía del Primer Mandatario al decretar la aprobación.

Carlos Denton
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