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"Si hay que estar en la trinchera, ahí estaré"

Redacción La República [email protected] | Lunes 10 agosto, 2009



Luego de “poner a caminar” a la Hacienda Pública, como ministro de Hacienda, Guillermo Zúñiga hoy es candidato a diputado
“Si hay que estar en la trinchera, ahí estaré”
Entre sus aspiraciones está dotar a la Asamblea Legislativa de un Reglamento que le imprima mayor agilidad

El protagonismo adquirido durante la actual administración y la relevancia de su figura con miras a la campaña electoral parecen no haber dejado un periodo de descanso entre su faceta de Ministro de Hacienda y la actual de líder del movimiento laurista.
Su computadora entreabierta demostraba su inquietud para trabajar en los proyectos que servirán de guía para el Partido Liberación Nacional, y en la privacidad de su casa, compartió un momento con LA REPUBLICA.

¿Cumplió el sueño planteado cuando asumió Hacienda?
Mi intención era que el país lograra el grado de inversión, pero se nos vino la crisis encima. El año anterior, las cifras eran muy buenas y por las conversaciones, sentí que nos iban a subir porque se veían muy bien los resultados fiscales y legales.

¿Cómo encontró la Hacienda Pública?
Al inicio, me encontré con una situación bastante difícil. El 50% del presupuesto tenía que dedicarse al pago de la deuda, y el 25% de lo que pagábamos era con nuevo financiamiento. Yo tomé una apuesta para mover todo esto, primero fui a pelear una reforma, pero cuando vi que no iba a poder, empezamos a cobrar y la apuesta funcionó.

¿Percibió apertura de los sectores a negociar?
La política es por esencia negociación, principalmente hay que buscar acuerdos. Abrí el diálogo para negociar con los diferentes sectores sociales y tratar de resolver desde política salarial, hasta temas sindicales.
Donde tuve mayores dificultades fue con el PAC, no porque no me reuniera con ellos, sino porque tienen un esquema muy particular para hacer la negociación. Ellos siempre negocian sujetos a consultas posteriores y uno nunca sabe por donde puedan salir. El PAC tiene una voluntad poco clara en lo que es la negociación política.

¿Cuál fue el momento más difícil mientras estuvo a cargo?
La situación que se nos presentó con los bonos chinos. Tenía el compromiso de proteger al inversionista; era una negociación en términos totalmente concesionales, pero igual no la podía hacer pública. Al final, la Sala Constitucional nos dijo que por tratarse de fondos públicos había que dar detalles, pero en la sentencia también nos dio la razón en que el inversionista merece privacidad.

¿Y el manejo del tema que se dio en los medios?
Hubo un momento en el que sentí que iba más allá de un interés por saber las cosas, sentí como un acoso. A veces era como que insinuaran que yo era un hombre corrupto, eso fue muy duro para la familia. Ese constituyó el escenario más doloroso.

¿Cómo cataloga su relación cuando era Ministro con la Contraloría?
Los regímenes democráticos requieren esquemas de pesos y contrapesos. El único cuidado que hay que tener es que la Contraloría pretenda coadministrar. Cuando tenía la razón aplicamos las mejores recomendaciones; y como este es un Estado de derecho, cuando estábamos en desacuerdo, no nos íbamos a los balazos… sino a los tribunales.

¿Qué dejó pendiente?
Quedé en deuda con la Ciudad Hacendaria y con las aduanas de Peñas Blancas y Paso Canoas porque surgieron algunos signos de pregunta sobre los fideicomisos y no pudimos echarlos a andar, es algo pospuesto. Lo que sí le quedé debiendo era la misión de estudiar si era conveniente la consolidación de los bancos públicos; apenas iniciábamos, nos cayó encima la crisis y no podía cubrir ambos temas en días de 24 horas.

¿Impulsará la reforma tributaria ahora desde la silla de diputado?
Este país necesita una reforma para que pagar impuestos sea más simple. Sí hay que modernizar la estructura; por ejemplo modernizar el IVA y poner un poquito de progresividad. Yo estoy convencido de que requerimos una carga del 18%, lo he dicho como profesor, ministro y ahora como ex ministro; pero esa decisión deberá venir del Poder Ejecutivo.

¿Cómo convencer al contribuyente?

Por eso hicimos el análisis de la eficiencia del gasto. Si se tiene acceso a escuelas, carreteras en buen estado y educación la gente paga. Incluso, si un país es seguro, se paga y no lo bajan a uno del carro como me pasó a mí.

¿Deja listo el proyecto de ley?
Laura (Chinchilla) dijo que primero tenemos que ver cómo reactivamos y luego ver impuestos. Yo sí le puedo decir que ahí está una reforma lista, creo que sería una buena base. También están las modificaciones a Aduanas y al Código Tributario para ir cerrando portillos. Además está el proyecto de deberes y derechos de los contribuyentes. Yo no he tenido tiempo de conversar a profundidad con Laura, pero es un tema que tendremos que discutir.

¿Cuál es su ambición en la Asamblea?
A mí me gustaría trabajar varias cosas, creo que hay que hacer más ágil a la Asamblea, entonces ahí estoy pensando en el reglamento. También creo que hay que trabajar con las “ías” (Procuraduría, Defensoría y Contraloría), que son todas necesarias, pero que a veces las hemos enredado innecesariamente.
A unos amigos les pedí ayuda para ver cómo se le define el ámbito a la Sala Constitucional, y si se da la reforma tributaria creo que podría aportar mucho.

¿Y los proyectos de menor tamaño?
Estaría el proyecto para la Supervisión Consolidada del Sistema Financiero, evaluar la conveniencia de capitalizar el Banco Central y finiquitar el tema de las off shore. También se está aplicando la misma normativa para las empresas e instituciones del Estado; eso debe cambiarse.

Daniel Chacón y Carlos J. Mora
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