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Seúl disparó artillería cerca de frontera norcoreana

Redacción La República [email protected] | Martes 21 diciembre, 2010



Seúl disparó artillería cerca de frontera norcoreana

Corea del Sur llevó a cabo ayer nuevas maniobras con fuego real en el Mar Amarillo (Mar Occidental) cerca de la tensa frontera con Corea del Norte, desoyendo las amenazas del régimen comunista y las críticas de Rusia y China.
Con el mundo en alerta, los ejercicios se desarrollaron sin incidentes durante una escasa hora y media ante la isla surcoreana de Yeonpyeong, alcanzada el mes pasado por el régimen de Kim Jong-il con rondas de artillería que mataron a cuatro personas.
Según la agencia surcoreana Yonhap, un portavoz de la Junta de Jefes del Estado Mayor surcoreano dijo que no hubo ninguna “provocación” del régimen norcoreano durante las maniobras, en las que participaron diez barcos de guerra, cazas de combate F-15 y cañones autopropulsados K-9.
Los 280 residentes de la isla de Yeonpyeong fueron evacuados a primera hora a refugios antiaéreos ante las amenazas de Corea del Norte, que había advertido de un “ataque más letal” si esos ejercicios tenían lugar en aguas que considera de su territorio.
Pyongyang no reconoce la línea fronteriza marítima trazada en 1953 al término de la inconclusa Guerra de Corea (acabó con un armisticio y no con un tratado de paz) y el Mar Amarillo ha sido escenario de frecuentes enfrentamientos entre ambos países vecinos.
Las de ayer fueron las cuartas maniobras que desarrollan los militares surcoreanos desde el intercambio de disparos de artillería del 23 de noviembre, que tuvo lugar precisamente cuando en la zona estaban en marcha ejercicios con miles de tropas del Sur.
Por ello Moscú y Pekín habían pedido a Seúl que renunciase a organizar esos ejercicios y el embajador ruso forzó ayer una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU que acabó sin acuerdo, ante las profundas discrepancias entre sus miembros.
China y Rusia creen que esta exhibición militar aumenta el riesgo de un enfrentamiento armado en la península coreana, ayer en día un “polvorín” en palabras de Bill Richardson, gobernador de Nuevo México (Estados Unidos), que llegó el jueves en visita privada a Pyongyang.
Estados Unidos, que tiene 28.500 soldados en la península coreana, opina que su aliado del Sur tiene derecho a realizar este tipo de ejercicios.
El presidente surcoreano, Lee Myung-bak, calificó por su parte de “natural” que un Estado soberano lleve a cabo maniobras defensivas, “sobre todo si es una nación dividida en confrontación militar”, y dijo que ningún otro país puede intervenir.
Lee ha sido criticado por su tibia reacción al incidente con Corea del Norte del 23 de noviembre, el más serio sobre territorio de Corea del Sur desde el final de la guerra hace casi seis décadas.
Pese a las amenazas de días pasados, el régimen comunista se mantuvo mudo durante la jornada de ayer.
En Pyongyang estaba Bill Richardson, ante quien el régimen de Kim Jong-il se comprometió ayer a permitir el regreso a Corea del Norte de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para examinar el complejo de Yongbyon.

Tokio/EFE