Servicio exprés mantiene a flote negocio de videoclubes
“Tratamos de que la atención al cliente haga la diferencia, ya que es algo que no tienen los servicios de Internet”, dijo Armando Fallas, propietario de Cinema Video Club. Esteban Monge/La República
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La entrega de películas a domicilio, entre otras estrategias de venta, es parte de los recursos que utilizan los videoclubes para sobrevivir a la avalancha de servicios de streaming, que se disparó con la entrada de Netflix en el país.
Aunque el negocio de alquilar películas no es tan rentable como a principios de siglo, los propietarios de estos locales se las ingenian para salir a flote, acercando a las personas lo más que puedan al cine, de la forma que según ellos, Netflix y otros servicios no lo pueden hacer.
Cinexpress es una de esas compañías, golpeada por la revolución digital y que tras 11 años en el mercado, se tuvo que reinventar.
Este videoclub, ubicado en Ipís de Goicoechea, ofrece “snacks” a domicilio junto con las películas, como palomitas, chocolates y bebidas gaseosas.
Además, no cobra multas por retraso, ni membresía, y permite a los clientes tener las cintas hasta por dos meses, e incluso comprarlas.
“Como fanático del cine, traté de reunir todo lo que no me gustaba en los videoclubes que visitaba e inicié el propio haciendo todo lo contrario”, relató Gonzalo Montero, propietario de Cinexpress.
En su larga travesía por el séptimo arte, en la que nacieron nuevos formatos como el Blu-ray y llegaron máquinas dispensadoras de películas, Montero vio reducidas sus ganancias en un 30% y tuvo que acortar su horario de atención.
Llegar a las casas se convirtió en una necesidad, y armado de sus estrenos, empezó a repartir películas dentro y fuera de la GAM, a través del servicio de correos.
“Hay gente de Limón que me pide estrenos, y no le voy a decir que no”, relató Montero.
Cinema Video Club y Video Club Express también apelan a motorizados para salvar sus ventas.
En el caso del primer videoclub mencionado, agrega a su oferta videojuegos, juguetes y accesorios relacionados con películas.
“No es que vayamos a quitar el alquiler de películas, porque todavía se nos llena el fin de semana. La idea es combinar con otros negocios que nos permitan subsistir”, aseguró Armando Fallas, propietario de Cinema Video Club.
Sus competidores cada vez son más agresivos, dado que las empresas de telecomunicaciones como Movistar y Claro entraron al juego y se pueden rentar películas en streaming desde ¢1.000.
También está la opción de alquilar películas a través de máquinas dispensadoras, la mayoría de ellas en supermercados y tiendas de conveniencia.
En la actualidad existen 365 videoclubes que reportan ingresos a Tributación, cifra que no ha crecido considerablemente desde 2014, cuando se registraron 362.

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