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Protección en tiempos de crisis


Para las empresas y las personas, la planificación estratégica de las diversas áreas del negocio constituye la primera y más acertada aproximación a crear escenarios de crecimiento y eficiencia.
Sin embargo, el cambiante entorno financiero internacional, las transiciones políticas y hasta las catástrofes naturales cada vez más frecuentes debido al calentamiento global, crean condiciones más impredecibles, desafiantes y riesgosas para la operación de pequeñas, medianas y grandes compañías.
Por ello, un planeamiento estratégico verdaderamente efectivo requiere incorporar la administración del riesgo como uno de los elementos centrales para garantizar el resguardo del patrimonio de la empresa y de las personas.
Administrar los riesgos empieza por una valoración correcta de los que corre la empresa, en todas sus dimensiones: desde lo tangible —el edificio, la maquinaria, la flotilla y las personas, entre otros—, hasta lo intangible como la confiabilidad, capacidad operativa, la marca y el prestigio en la comunidad, con el fin de proporcionar la protección más comprensiva a todos y cada uno de esos activos.
Administrar riesgos, en un sentido más amplio, constituye no solo la anticipación de sucesos adversos a la empresa, sino la forma más segura de crear certidumbre y certeza para su operación aun en circunstancias naturales, financieras, legales y materialmente desfavorables.
En tiempos como los actuales, el análisis de riesgo y la adquisición de seguros comprensivos para minimizar las calamidades es, por lo tanto, no un rubro más en el renglón de gastos, sino el paso más importante hacia la efectiva protección patrimonial que requieren las personas y en el caso de las empresas, sus accionistas, sus clientes y su entorno.

Gerente general ASSA Costa Rica
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