Serena sin límites
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Serena sin límites

Desde que conquistó su primer Grand Slam en 1999, Serena Williams, ganadora este año de su quinto Wimbledon, después de derrotar en la final a Agnieszka Radwanska, 6-1, 5-7, 6-2, se las arregló para mantener intacta su imponente capacidad física a pesar de sufrir graves contratiempos, como una embolia pulmonar en 2011.
A sus 30 años, la menor de las hermanas Williams dejó claro que su carácter batallador no tiene límites marcados.

Nacida un 26 de setiembre de 1981 en Saginaw, un pequeño pueblo de 56 mil habitantes del estado de Michigan (EE.UU.), Serena creció con su principal modelo tenístico en casa, su hermana Venus, 15 meses mayor que ella y que se convirtió durante la última década en su principal compañera en dobles y rival en el circuito individual.
Profesional desde 1995, la carrera de Serena estalló en 1999, cuando ganó su primer título del Abierto de Estados Unidos, que reeditaría en 2002 y en 2008.
Más adelante, ya convertida en una de las tenistas más reconocidas de la historia moderna del tenis, Wimbledon y Australia han sido los dos Grand Slam que mejor se le han dado a Serena, que acumula cinco trofeos del primer gran torneo del temporada y otros cinco sobre la hierba de Londres.
Tampoco falta en su abultado currículum un Roland Garros, que sumó en 2002.
Con sus 68 kilos de peso y 1,75 metros de altura, el servicio ha sido siempre su mejor arma, aprendida y perfeccionada en las sesiones de entrenamiento con su padre y en las largas charlas con su hermana.
Amante del fútbol, de series de series de televisión como “Mujeres desesperadas” y del mundo de la moda, Serena acumula unas ganancias en su carrera tenística de más de $36 millones, unos 29 millones de euros, sin contar con los ingresos por publicidad.
Entre sus actividades fuera de las pistas, la menor de las Williams se sirve de su popularidad para sacar adelante su propia marca de moda, “Aneres” (su nombre pronunciado al revés).
Londres

EFE

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