Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 11 Junio, 2014

En campaña el presidente Solís recalcó que el pueblo estaba cansado con un sector público que cada vez costaba más y que producía menos


¿Será necesaria reforma fiscal?

La posición en campaña del ahora presidente Luis Guillermo Solís, donde decía que quería esperar dos años antes de presentar cualquier plan de reforma fiscal (léase aumento de impuestos), parece ser bastante acertada.
Por ejemplo, con la introducción del sistema Integra2 en el Ministerio de Educación Pública MEP, en el primer mes se ahorró 930 millones. ¿Cuánto más se ahorrará cuando este sistema se extienda a todos los ministerios, y en especial al de Obras Públicas y Transportes MOPT, Hacienda (aduanas) al CONAVI, el ICE, JAPDEVA,  la Caja y al AyA? 
Los ahorros en el MEP no se produjeron con despidos, ni con reducciones en el nivel de los servicios. No se suprimieron “conquistas laborales” tampoco. 
El nuevo sistema permitió la eliminación de profesores fantasmas, a docentes aún en planilla que habían muerto hace años y a doble pagos a más de uno, entre otras anomalías.  ¿Corrupción organizada por quién? 
Y los ahorros no solo vendrán de anomalías en las planillas.  ¿Cuánto se economizará cuando se ordene todo lo que es la proveeduría de las diversas instituciones?   Además, ¿Serán necesarios los alquileres de tantos edificios?  ¿No sería más económico construir un campus de edificios públicos donde se pudiera albergar a las instituciones que ahora pagan alquileres elevados?
En campaña el presidente Solís recalcó que el pueblo estaba cansado con un sector público que cada vez costaba más y que producía menos.  Dijo que no podía ir al pueblo y pedirle más impuestos si los niveles de servicio continuaban mermando con el avance del tiempo.  
Esta posición es tan dramáticamente diferente a la que se ha visto entre los últimos gobiernos que provocó incredulidad entre la clase política del país.
Quedará por verse si con el Gobierno del cambio se verá un MOPT que construye carreteras, una CAJA que ofrece un programa de medicina preventiva y paliativa, un ICE que produce energía a precios razonables, y un MEP que suministre 200 días de educación de calidad a los jóvenes que la requieren.   
Pero no es solo en los gastos que pudiera haber mejoría.  También están los impuestos aprobados y no cobrados. Durante años se oyen rumores de anomalías en las aduanas y en muchos comercios todavía preguntan a los clientes, “¿necesita factura?” Sin duda hay que cobrar los impuestos existentes antes de aumentarlos o de crear nuevos.    
Es posible, después de dos años de ordenamiento, que en 2016 el presidente Solís pudiera anunciar al país que requiere un aumento de impuestos. Es seguro que habrá protestas y oposición a lo que pudiera proponer.  Pero si puede demostrar que ha recortado al cáncer de la corrupción afectando parte de la burocracia, y ha aumentado la recaudación en los impuestos existentes, es probable que haya más receptividad a lo que formule. 
Por supuesto, que aun en esas circunstancias el éxito de lo que propone dependerá de qué tipo de impuestos quisiera crear, pero pudiera lograr lo planteado.
 

Carlos Denton

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