Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 11 Enero, 2016

El aumento del consumo no nos vendrá como regalo del exterior. Por eso es tan importante que la producción crezca más rápido

¿Será 2016 mejor que 2015?

Acaba de publicar el Banco Central de Costa Rica (BCCR) su Programa Macroeconómico 2016-2017. ¿Será 2016 un año con un mejor resultado económico que 2015?
La respuesta es sí, si nos enfocamos en el resultado de nuestra actividad productiva. Frente al muy escuálido crecimiento de 2,8% del PIB real en 2015, el BCCR estima que este año crecerá el PIB un 4,2% y el entrante un 4,5%.
El crecimiento del PIB ya fue muy limitado en 2013 y 2014: solo un 3,5%. La disminución de ese bajo crecimiento se generó en 2015 por el efecto del fenómeno de El Niño en la producción agrícola —principalmente de piña y banano— y por el cierre de la producción de microcircuitos de Intel. Por eso las exportaciones de bienes fueron menores en un 13,3%.
El BCCR estima que las exportaciones de bienes crecerán en un 7 y un 7,7% en 2016 y 2017.
Las exportaciones de servicios sí crecieron un 7,2%,y mantendrán su dinamismo: crecerán este año un 7,5 y en 2017 un 6,8%.
Con un mayor crecimiento de la producción se podría dar un mayor aumento en el empleo. En este importante campo en 2015 se generaron noticias negativas, pues la cantidad de personas ocupadas disminuyó en 2.684. Este número puede parecer muy bajo, pero debe tomarse en cuenta que en ese mismo periodo la cantidad de personas en edad de trabajar aumentó en 62.995 y para buena parte de ellas se debieron haber ofrecido oportunidades laborales (datos de la Encuesta Continua de Empleo del tercer trimestre de ambos años).
¿Es entonces conclusiva la respuesta de que 2016 será un mejor año económico que 2015? Pues no.
En 2015 las circunstancias externas nos enriquecieron. La mayor parte de los países de Centroamérica y el Caribe somos importadores de petróleo, granos y materias primas. Y los precios de estos productos cayeron muy significativamente en 2015. El precio de importación de nuestros combustibles cayó un 39,2%. El precio de los alimentos cayó un 16%. También cayeron los precios de algunas de nuestras exportaciones, pero incomparablemente menos. Ello determinó que los términos de intercambio, o sea el poder de compra de nuestras exportaciones aumentara un 8,6%. Una canasta típica de exportaciones puede importar una canasta típica de importaciones un doceavo mayor. Si su salario puede comprar esa cantidad mayor de bienes, usted sería un 8,6% más rico en términos de su salario.
Por eso, mientras nuestra producción (PIB) creció solo un 2,8% en 2015, el Ingreso Nacional Disponible, o sea la capacidad de compra de la población, creció más del doble, un muy satisfactorio 6,2%. Ello permitió que el consumo privado creciera un 4,6%.
Aunque el precio de los combustibles y alimentos que importamos no se espera que aumente significativamente en los próximos dos años, tampoco se supone que vayan a volver a disminuir. Por eso el Ingreso Disponible Nacional —estima el BCCR— crecerá a un ritmo muy similar al PIB en los próximos dos años (4,2% y 4,7%). Y ese crecimiento de nuestra capacidad de compra es inferior al que la economía mundial nos deparó en 2015 con la gran caída del precio de nuestras exportaciones. Por eso en los dos años siguientes el consumo de las familias no crecerá más que el año pasado, a pesar de que la producción sí lo hará.
El aumento del consumo no nos vendrá como regalo del exterior. Por eso es tan importante que la producción crezca más rápido.