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Martes 24 Enero, 2012


Afirmar, como lo hace doña Laura, que sin niños y niñas no hay familia es excluir y ofender a esas otras familias que existen, que son, y que contribuyen cada día a la economía nacional

Ser o no ser, la “familia” en aparente conflicto

En el marco de una actividad sobre la Red de Cuido, la señora presidenta dio un discurso de antología que hace pensar en un urgente cambio en su equipo asesor y en un apremiante proceso de sensibilización de la misma Laura Chinchilla.
Siguiendo con la línea retrógrada y conservadora que caracteriza las declaraciones de ciertos sectores del gobierno y de la Asamblea Legislativa, ahora doña Laura arremete contra los derechos básicos que cada persona tiene para decidir sobre su capacidad reproductiva, olvidando una vez más lo que significa que nuestro país sea un Estado de derecho.
Según sus declaraciones “no hay familias cuando no hay niños y niñas”; así, no sería una familia un hogar compuesto por una pareja heterosexual que no puede procrear o decidiera no hacerlo, o uno formado por la abuelita con su nieta mayor de edad, u otro constituido por una pareja homosexual sin hijos e hijas pequeñas, o aquellas que se conforman de dos hermanos, o de una sola persona y tal vez su perro o su gato.
Se le olvida a la señora presidenta que muchísimos hogares actualmente no encajan en la ya de por sí anticuada imagen de la llamada “familia tradicional”, donde un papá, una mamá, posiblemente una niña, un niño y un perro sonríen en las afueras de su hermosa casa en el barrio perfecto.
Basta asomarse levemente por la puerta de nuestras casas, caminar por el vecindario, ir a la pulpería a comprar alguna cosa, conversar con los y las vecinas, para darse cuenta de que existen muchas conformaciones de familia distintas que superan en número a esa tradicional.
Afirmar, como lo hace doña Laura, que sin niños y niñas no hay familia es excluir y ofender casi deliberadamente a todas esas otras familias que existen, que son, y que contribuyen cada día a la economía nacional.
No importa si el tema de fondo parezca ser la preocupación por el desarrollo, la economía, y el envejecimiento de la población. El discurso de la señora presidenta es inaceptable por su contenido insensible y discriminatorio, que además merece una pronta retractación y aclaración.

Marcia Ugarte Barquero
Colectiva por el Derecho a Decidir