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Señales de alerta


Las luces de alarma que se han venido encendiendo en las últimas semanas, sobre los retos económicos que atravesará el país en el corto plazo, deben ser tomadas en cuenta con gran seriedad, pues los augurios no son alentadores.
La primera señal la dibujó la recesión económica en Estados Unidos, de la cual hasta las propias autoridades gubernamentales costarricenses han aceptado que golpeará —de una u otra forma— a Costa Rica.
El propio presidente Oscar Arias fue consciente de ello y vaticinó que vendrían “tiempos difíciles” a los cuales habrá que hacerles frente.
Pero sobre el cielo costarricense también han venido a dibujarse otras señales que no debemos obviar para evitar una eventual turbulencia económica.
Uno de esos avisos es lo que ha venido ocurriendo en los últimos días con el tipo de cambio. El aumento en el precio del dólar frente al colón ha venido a revertir la tendencia de “mini-revaluaciones” que traía la moneda nacional dentro del esquema de bandas. Aquí la luz de emergencia se enciende para quienes poseen créditos o deberes en la moneda extranjera y que ganan en colones.
Algunos analistas consideran que la devaluación del colón no debería ser tan pronunciada hacia el final del año; sin embargo, para el bolsillo de cualquier costarricense resulta obvio y sano evitar cualquier especulación del mercado reconvirtiendo sus deberes o buscando la mejor alternativa posible.
La otra señal apunta hacia las tasas de interés. Estas han venido a caer a niveles récord y parecen haber llegado a un punto donde no hay más allá, por lo cual las posibilidades de que el elástico comience a retraerse y las tasas a crecer son cada vez mayores.
Aunado a estos factores meramente financieros se deben tomar en cuenta algunas noticias que son del diario vivir, pero sin que esto signifique que podamos hacer como si nada ocurriera.
Aspectos como las constantes alzas en los precios del petróleo, la crisis alimentaria a nivel mundial y los altos costos especialmente de los granos, son factores que realmente nos afectan.
El reto está en tener en cuenta todas estas señales y comenzar por casa. Es necesario poner en orden nuestras finanzas, evitar el consumo innecesario y aplicar una política de créditos responsable.
Las mismas medidas valen para las arcas del Estado, en donde el gobierno —como su garante— debe actuar de forma responsable, aplicando las medidas necesarias para evitar un golpe económico de dimensiones inmanejables. Es momento de ver las señales y prestarles la atención necesaria.
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