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Sábado, 14 de diciembre de 2019



NOTA DE TANO


Segundo tiempo del clásico fue espectacular

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 12 febrero, 2019

Aarón Cruz le hizo a Rojas dos achiques mágicos.

A Liga Deportiva Alajuelense la levantó un golpe emocional que sucedió en el minuto 47, luego de ser arrasada por el Deportivo Saprissa en toda la primera etapa.

Un error en la salida del Monstruo por la izquierda, puso a Róger Rojas cara a cara con el portero Aarón Cruz, pero el remate a quemarropa del catracho fue repelido por el espigado arquero morado en un achique espectacular.

Un par de minutos después, el León, dormido, apagado y avasallado en la inicial, montó otro ataque y esta vez Ro-Ro remató por encima del travesaño.

De pronto, una formación desarticulada, medrosa, mal parada en la cancha, que se limitó a ver lo bien que jugaban los discípulos de Walter Centeno, se encendió con este par de acciones ofensivas y metió al clásico en un ritmo de vértigo, de ida y vuelta, en el que los porteros se convirtieron en actores de peso, con paradas espectaculares y a los espectadores en las gradas y en los sillones de sus residencias, no les quedó más remedio que comer uñas como glotones.

Quedó la impresión de que el equipo que metía un gol ganaba el clásico y ese ocasión de gol la tuvieron Marvin Angulo, Johan Venegas, Rubilio Castillo, pero sobre todo Rojas, quien en el minuto 71, dejó ir una ocasión de conquista “de espanto”.

Los 5 millones de directores técnicos que habitamos nuestro territorio, supusimos que Hernán Torres, técnico erizo, ordenaría variantes para el segundo tiempo, luego de “mirar” a sus pupilos, descoordinados, resquebrajados, partidos y superados por los de casa en toda la primera parte.

Marco Ureña y Rojas parecían los volantes centrales de la Liga en zona de recuperación. Johan Venegas partía en cuatro la marca artera y fibrosa de Allan Miranda, quien, tras ser amonestado, jugó gratis el resto del partido. Allen Guevara y Barlon Sequeira no construían fútbol, más atentos a bloquear la salida de Cristian Bolaños y Luis José Hernández y Mariano Torres hacía fiesta en la cintura.

Se presagiaba tormenta para el León, máxime que don Hernán no ordenó variantes. Sin embargo, ese par de opciones ofensivas de Róger Rojas en el arranque del complemento, fueron una inyección de vitamina y fútbol que despertó al León de su letargo y lo metió de cabeza a jugar un clásico abierto, vibrante, de tú a tú con los de casa, para beneplácito de los espectadores. Entonces, a Patrick Pemberton y a Aarón Cruz, no les quedó más remedio que atajar.

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