Siany Villalobos Argüello

Siany Villalobos Argüello

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Martes 6 Febrero, 2018

Segunda ronda de los Alvarado

Si nos ubicamos en al año 1949 y en las actas de la Asamblea Nacional Constituyente, concretamente en las actas No. 77, 84 y 85 de los meses de mayo y junio de 1949, podemos encontrar el razonamiento de los constituyentes en el análisis y valoración de los artículos constitucionales que regulan el cuerpo normativo vigente en materia electoral, concretamente sobre la segunda ronda.

Una de las muchas discusiones se centraban en cuál debía ser el porcentaje para ser electo como Presidente de la República, los legisladores de la época Arias y Esquivel opinaban sobre la importancia de rebajar el cociente a un 30% o un 35% del electorado, tomando en cuenta” los grandes trastornos que ocasiona una segunda ronda...”, pero obtuvo la oposición del diputado Leiva que se negaba a bajar el cociente del 40%, pues no se podía concebir que un Presidente de la República llegará al poder apenas con un 30% del electorado, sería una situación que no le permitiría gobernar, debido a que no gozaría del apoyo de al menos una tercera parte del electorado, por lo tanto era preferible ir a una segunda elección manteniendo el 40%.

Entre las muchas discusiones sobre el tema de la segunda ronda también se cuestionaba si era democrático que el candidato a la presidencia y a las vicepresidencias debiera estar inscrito en papeletas y pertenecer a un mismo partido político. Ante tal disyuntiva se llegó al acuerdo en cuanto a que el candidato a la Presidencia como Vicepresidentes de un mismo partido figuraran para su elección en una misma nómina y de no alcanzar el 40%, se debía realizar una segunda elección popular (segunda ronda), la cual se llevaría a cabo el primer domingo de abril del mismo año, entre las dos papeletas que hubieran recibido más votos, quedando electo el que obtenga el mayor número de sufragios según la voluntad del pueblo.

Es importante referirse a los antecedentes para comprender la razón de la norma y la necesidad de adoptar un sistema lo más eficiente posible, pues los constituyentes tenían claro que a futuro el problema se agravaría dado que el número de candidatos sería mayor de dos, ellos se referían a una segunda ronda como un problema, cuestión a la que podemos dar mucha razón en la actualidad debido a que se visualizaba la irresponsabilidad de algunos costarricenses de no emitir el voto, aumentando el abstencionismo, por ejemplo en horas de la noche del domingo 4 de febrero con un 86,6% de las mesas escrutadas se mostraba casi en un 34% de personas que no votaron, uno de los porcentajes más altos de los últimos procesos electorales.

En Costa Rica recordamos una segunda ronda en el año 2002 con los candidatos a la presidencia de la República: Rolando Araya Monge, del Partido Liberación Nacional y el expresidente de la República Abel Pacheco del Partido Unidad Social Cristiana y por segunda vez en 2014, con los candidatos Johnny Araya Monge, del Partido Liberación Nacional y el hoy presidente de la República Luis Guillermo Solís, del Partido Acción Ciudadana, pese a que no es la primera vez que se lleva a cabo una segunda ronda en nuestro país, la última marca un hito histórico dada la renuncia de un candidato a la presidencia de la República en la segunda elección popular.

A la fecha registramos nuevamente una segunda ronda electoral entre los candidatos Fabricio Alvarado del Partido Restauración Nacional y Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana, con antagonismos bien marcados sobre el tema de igualdad de derechos y los valores de la sociedad costarricense, vislumbrando un horizonte complicado para el país porque todos sabemos que los problemas más graves de Costa Rica son entre otros: el desempleo, la inseguridad ciudadana, la obsoleta infraestructura vial y un transporte público deficiente, aunado al más grave de todos: el rubro económico altamente preocupante con un déficit fiscal de récord histórico.

Así el panorama; es importante tal y como lo meditaron nuestros constituyentes, al prevalecer la decisión de la mayoría del pueblo responsable, donde debemos aprovechar la segunda ronda para tomar la decisión de quien nos representará en la Presidencia de la República, emitiendo un voto inteligente, un voto informado y útil, sin olvidar que Costa Rica es un país con una cultura de paz, un país que se convirtió en multipartidista y continúa siendo altamente democrático.