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Secretos familiares

Arte Cine Lindora abrió sus puertas con una tocante producción danesa, nominada al Oscar

Después de la boda
(Efter brylluppet)
Dirección: Susanne Bier. Reparto: Mads Mikkelsen, Rolf Lassgard, Sidse Babett Knudsen, Stine Fischer Christensen. Duración: 2.00. Origen: Dinamarca-Suecia 2006. Calificación: 7.

Para regocijo de los amantes del sétimo arte, una nueva sala abrió sus puertas al oeste de San José: Arte Cine Lindora, ubicada en el Centro Comercial Lindora, sobre la radial Santa Ana-Belén.
“Después de la boda”, de Susanne Bier, es la obra escogida para inaugurar este lugar especializado en cine alternativo. Se trata de una tocante producción danesa, que fue postulada al Oscar 2007 como mejor película extranjera.
Internacionalmente conocido por su papel de villano en “Casino Royale” (2006), Mads Mikkelsen interpreta a Jacob, un hombre que administra un orfanato en una pobre región de la India. Tras 20 años de ausencia, él regresa a Copenhague para reunirse con Jorgen, un empresario dispuesto a financiar su proyecto. Jorgen invita a Jacob al matrimonio de su hija, Anna. Durante la ceremonia, Jacob hace un descubrimiento chocante: él es el padre biológico de Anna, fruto de una antigua relación sentimental con la actual esposa de Jorgen.
En medio de giros sorprendentes, reencuentros conmovedores y secretos familiares revelados, el filme utiliza la estructura de un melodrama tradicional, subrayando los golpes emocionales sufridos por los caracteres. En varias ocasiones, el material pierde consistencia y sobriedad, aunque jamás se torna trivial. En manos menos cuidadosas, la historia pudo convertirse en un insoportable culebrón sensiblero, pero el estilo rebuscado de Susanne Bier evita los ganchos lacrimógenos y las caídas en lo empalagoso.
Aprovechando su experiencia como discípula de Lars von Trier en el movimiento Dogma, Bier mantiene siempre a los personajes anclados a la realidad. Lo hace mediante un interesante empleo de la cámara digital al hombro y con primeros planos muy cerrados de los rostros de los actores (especialmente sus ojos), como si estuviera tratando de captar detalles inéditos de su intimidad.
Algunas soluciones formales modernistas, incluyendo molestos cortes de montaje dentro de un mismo encuadre, resultan totalmente injustificadas. No obstante, hay que reconocer a la autora su capacidad de generar interés, sin importar la lentitud del desarrollo narrativo. Los miembros del reparto entregan un aporte esencial. Mikkelsen nunca cambia de expresión, pero él compensa su rigidez con la vibrante intensidad de su mirada. Como Jorgen, el sueco Rolf Lassgard convence sin reservas, esbozando un retrato complejo, rico de matices psicológicos y sutilmente intrigante.
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