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Martes 24 Noviembre, 2015

Urge el fomento del comercio intrarregional y la disminución de los costos de producción

Se vislumbra un paquete de impuestos

El gobierno ha presentado un presupuesto abultado, sin acciones políticas para el impulso de nuestra economía. Esto evidencia una política fiscal lejana a ser contracíclica para generar crecimiento económico y paraliza el desarrollo nacional. Así, nos roba la esperanza de un camino que nos conduzca a puerto seguro.
Para 2016 el presupuesto asciende a ¢8 billones, financiado por ¢4,3 de billones de ingresos procedentes de los diferentes impuestos; además de ¢3,6 billones originados en la colocación de títulos valores. Este último rubro representa un 45,6% del financiamiento utilizado por el Gobierno.


En relación con el gasto, solo un 5,1% del total de presupuesto (¢409.965,1 millones) se utilizará para invertir en infraestructura. Sin embargo el 95% se utilizará en pago de salarios y prestaciones a funcionarios (as), pensiones y en la amortización de la deuda.
Con este presupuesto, la deuda pública podría llegar al 49% del PIB, con lo cual se afecta el perfil de riesgo país, y el de las entidades que captan recursos en el exterior. Se concluye que los gastos de capital disminuyen en un 11%, se estruja el financiamiento al sector privado y se disminuyen los recursos disponibles para invertir en producción y en infraestructura.
Un Estado que no invierte en infraestructura para la competitividad, en incentivos tecnológicos de las empresas y la ausente adopción de una administración tributaria que promueva el desarrollo empresarial, estimule y genere el crecimiento de todos los sectores productivos, es un Estado destinado al subdesarrollo y a una endeble economía.
Urge el fomento del comercio intrarregional y la disminución de los costos de producción, para atraer inversión extranjera y generar más empleos.
El vigésimo primer Informe del Estado de la Nación corrobora el crecimiento endeble en nuestra actividad económica y señala su impacto sobre el empleo. En Costa Rica, el 80% de los ingresos de los hogares proviene del empleo; sin embargo, desde la crisis de los años 80, no hemos tenido un nivel de desempleo como el de hoy. La tasa de desempleo alcanzó el 10,1% en el primer trimestre de este año; hoy tenemos 235 mil desempleados y una economía que no crece al ritmo esperado.
En el foro “Agenda Nacional para el Crecimiento Económico y el Empleo” se arroja, como conclusión principal, la inaplazable urgencia de generar un clima de negocios óptimo para crear más opciones de trabajo, aumentar la confianza de los empresarios, disminuir los costos de la producción nacional y simplificar trámites, para fomentar el clima de inversión.
Tras un presupuesto inflado que deteriora la economía y entorpece el desarrollo, el Partido Acción Ciudadana y su gobierno, lejos de reestructurar las inversiones en los sectores productivos y contener el gasto público, fraguan un nuevo pacto furtivo, junto al Partido Liberación Nacional y el Frente Amplio, mediante el que se vislumbra la imposición de más impuestos que afectarán a las clases más necesitadas.
Señor Presidente, escuche el clamor de un pueblo que le eligió con esperanza. No ignore la realidad económica del país. No aplace más las acciones necesarias. No estruje a las clases menos privilegiadas con nuevos impuestos. No herede la crisis a otra administración para no recordarle como a un Luis XV en Francia, quien expresó su indiferencia por los tiempos difíciles que se avecinarían, con la frase “Después de mí, el diluvio”.

Luis Vásquez Castro
Vicepresidente de la Asamblea Legislativa