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Surge la esperanza de que los cuatro principales ríos capitalinos, Torres, María Aguilar, Tiribí y Quebrada Rivera, dejen de ser portadores de líquidos contaminantes

Se salvarán nuestros ríos

Con un paso como el que anunció este medio el viernes anterior, Costa Rica inicia su camino para devolver la salud a sus ríos y con ello asegurar el líquido vital a sus habitantes.
Para este año se anuncia el inicio de la construcción de la estructura que servirá para instalar en ella una megaplanta para sanear los líquidos contaminados producidos por más de medio millón de personas y que se lanzan hoy a las cuencas de los ríos.
El inicio de operaciones de esa planta, en su primera fase al menos, está previsto para 2013 y cubrirá el 27% de la población antes mencionada.
Los estudios, diseños y trabajos para todas las obras necesarias constituyen oportunidades para empresas nacionales e internacionales y para profesionales en las diversas áreas involucradas.
Serán fuentes de trabajo financiadas por el Banco Nacional de Costa Rica, el de Cooperación Internacional de Japón y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Estas obras por su magnitud y por la trascendencia del servicio que brindarán, despiertan grandes expectativas en la población que ha visto con justificada preocupación, durante muchos años, agravarse día a día la situación de los ríos ante la inacción de las diferentes administraciones.
Hoy surge la esperanza de que los cuatro principales ríos capitalinos, Torres, María Aguilar, Tiribí y Quebrada Rivera, en otra época de aguas cristalinas y saludables, dejen de ser portadores de líquidos contaminantes y vuelvan a ser fuentes de vida.
Ahora que las acciones han comenzado, solo resta tomar las medidas que sean necesarias para que todo se desarrolle de modo diáfano, para que nada demore innecesariamente los trabajos.
Habrá una población atenta, sin duda, a los avances de las obras. Las instituciones involucradas deberán rendir cuentas permanentes sobre un proyecto de tanta envergadura y tan importante para la población.
Pero indudablemente cuando todo esto arranque, Costa Rica habrá dado el paso que le hacía falta para mantener coherencia como país que apostó desde hace tantas décadas por la protección de la naturaleza, es decir, por la vida.
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