Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 18 Febrero, 2015

La crisis fiscal es evidente. Urge corregirla para cerrar el déficit. Son necesarias opciones que no castiguen a la clase media y que tengan un impacto redistributivo mayor


Pizarrón

¿Se puede resolver la crisis fiscal?

La equidad fiscal es necesaria para la paz y estabilidad social. El déficit fiscal hoy amenaza esta estabilidad.
Con los programas de ajuste estructural, la apertura económica y los tratados comerciales el país ha evolucionado, guste o no su forma. Se han creado sectores ampliamente beneficiados y sectores desfavorecidos. La clase media se ha empobrecido, se mantiene la pobreza, se amplía el desempleo y la riqueza nacional se concentra. Unos se benefician abismalmente más que otros. Lo que puede inspirar y motivar el emprendedurismo y la innovación también provoca la pérdida de la esperanza, de la movilidad social y la capacidad para salir adelante por esfuerzo, trabajo y mérito personal.


Sectores sociales no pueden salir adelante porque tienen barreras para subsistir y no pueden vivir aceptablemente con sus salarios.
Quienes más tienen más deben preocuparse que el país crezca con equidad social, porque más arriesgan perder por la concentración de su riqueza.
Se está generando una frustración social al ampliarse irritantemente la brecha económica y la disparidad.
La crisis fiscal es evidente. Urge corregirla para cerrar el déficit. Son necesarias opciones que no castiguen a la clase media y que tengan un impacto redistributivo mayor.
El gobierno debe establecer un norte claro en cuanto al gasto, concentrar recursos con el mayor impacto, eliminar el desperdicio y el gasto innecesario, para lograr estabilidad de largo plazo y más prosperidad nacional.
En ingresos es necesario dar al fisco más recursos. Cuatro modificaciones a la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR) pueden cumplir con este objetivo.
1.- Establecer un impuesto a las herencias por lo menos del 50%. Esta reforma fiscal evita la acumulación de riqueza, sin esfuerzo o mérito del individuo, y que la riqueza se concentre en los mismos grupos económicos.
2.- Eliminar la exención de renta sobre las ganancias de capital (Art. 6 de la LISR), y que dichas ganancias se graven con un impuesto del 30%. En la compra y venta de empresas, y de bienes raíces, las ganancias del vendedor deben ser gravables, como lo es en todas las economías desarrolladas del mundo. Los que se benefician de esta exención son quienes más dinero tienen.
3.- El Art. 18 de la LISR indica que el impuesto sobre la renta de los dividendos es 15% para todas las empresas, y solo 5% para empresas inscritas en “bolsa de comercio reconocida”. Esto debe modificarse. Las empresas, coticen o no en bolsa, deben estar sujetas a la misma tasa. No se justifica que quien recibe dividendos de una empresa, que no cotiza en bolsa, pague tres veces más impuestos que las empresas las que cotizan en bolsa.
4.- Reconozco la importancia estratégica del régimen de zonas francas y sus exenciones fiscales. Pero quienes se benefician de estas exenciones vienen de países que tasan renta global. Sus ganancias por las operaciones en Costa Rica son gravadas en esos países. Sus gobiernos se benefician de las ganancias en Costa Rica, porque las gravan cuando son repatriadas. Si se cobra un impuesto de renta a todas las ganancias generadas en zona franca, este impuesto es deducible del que esas compañías pagan en sus países. Así, el pago de impuesto de renta sería distribuido entre Costa Rica y el país de la casa matriz de la compañía, lo cual es equitativo.

Vladimir de la Cruz