Rodolfo Piza

Rodolfo Piza

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Miércoles 31 Diciembre, 2014

¿Se puede combatir el déficit fiscal, la rigidez de gasto público, sin subir impuestos? Sí, actuando en los ingresos y en los gastos


Se puede reducir el déficit sin impuestos


La mayoría de los costarricenses se oponen a un paquete fiscal porque:
1) No hay garantía de contención del gasto ordinario (remuneraciones y pensiones para sector público), pues lo que se ha contraído en los últimos años son los gastos de inversión, sobre todo de infraestructura: por tanto, no hay garantía de que con nuevos ingresos se podrá bajar el déficit fiscal (más bien puede ser un incentivo al despilfarro).
2) Pretensión de reformas complejas (no puntuales): en ninguna parte del mundo se aceptan reformas tan complejas (ventas por IVA, renta global, renta mundial, cambios en metodología, eliminación de exoneraciones, cambios en las potestades tributarias, Administración Tributaria).


3) Poca credibilidad del gasto público: a) se duda sobre su utilidad porque casi todo se va en remuneraciones, pensiones y transferencias para remuneraciones y muy poco en mejorar servicios y bienes para los ciudadanos); b) por la corrupción, pues se percibe socialmente que nuevos ingresos fiscales terminarán en los bolsillos de alguien; c) porque los aumentos en el gasto público de los últimos años no permiten observar beneficios correlacionados.
En educación, por ejemplo, desde 2006 los gastos han crecido mucho más que la escolaridad y la calidad prácticamente se encuentra estancada (pruebas PISA, pruebas de bachillerato). Teletica hace poco lo resumió: “Más dinero, pocos resultados” (3 de noviembre 2014). En la CCSS, por ejemplo, se han aumentado sus ingresos muy por encima de la inflación (a pesar de la evasión y la morosidad), pero sus servicios apenas si han crecido —de hecho, hay menos consultas con especialistas y menos cirugías por habitante—; y hay menos pensionados en el régimen no contributivo (en 2013 hubo 97.266, mientras que en 2002 hubo 107.069). ¿Y qué decir de la infraestructura vial del MOPT o de los servicios de extensión agrícola del MAG?
¿Se puede combatir el déficit fiscal, la rigidez de gasto público, sin subir impuestos? Sí, actuando en los ingresos y en los gastos.
Del lado de los ingresos, es posible mejorar la recaudación, sin aumentar impuestos (de hecho, con menores regulaciones impositivas, la recaudación hace pocos años era superior a la actual en un 2% del PIB –es decir, era del 15,3% en lugar del 13,3% del PIB que fue en 2013).
Del lado del gasto ordinario, es posible contener su crecimiento sin afectar derechos adquiridos: a) no aumentar salarios públicos por encima de la inflación; b) que el empleo público no crezca por encima del 1,5% anual y, además, no reponer el 20% del personal que se retira (para plazas administrativas); c) propiciar traslados de personal a tareas más útiles (respeto a derechos adquiridos, pero sin recalificaciones); d) restringir o prohibir recalificaciones de personal; e) proponer legislación para limitar anualidades que superen el 2,5% anual (por encima de los aumentos semestrales decretados); f) legislar para que pensiones con cargo al presupuesto nacional se ajusten por inflación (y no en relación con los ingresos de los funcionarios actuales); g) limitar crecimiento desmesurado de transferencias (ajustarlas al crecimiento de la recaudación).
 

Rodolfo E. Piza Rocafort