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¿Se puede evitar el riesgo?


Es de esperar que hoy los tomadores de decisiones en las organizaciones e inversionistas, sean más ecuánimes al momento de decidir sus inversiones en procura de un crecimiento. Lo anterior por la fatídica situación de crisis que se vivió en las economías del mundo y que ha marcado una nueva “personalidad” en los empresarios.
Esta nueva “personalidad” de los decisores es producto de un esquema fundamental que utilizamos en los negocios, el cual se centra en el incremento de la relación: “A mayor incertidumbre, mayor riesgo”.
Cuando hablamos de riesgo, podemos decir que estamos ante una ausencia de certeza y de conocimiento que se incrementa al desconocer la situación futura del mercado, industria o sector relacionado de forma directa o indirecta, en el cual deseamos tomar la decisión en beneficio personal o empresarial.
Si hablamos de riesgo, nos referimos a un resultado o reacción que desconocemos, cuyo comportamiento ignoramos y que no podemos predecir.
Sin embargo, las decisiones no pueden esperar, debido a que la competencia es fuerte y la velocidad con que respondan las empresas a las nuevas exigencias de los gustos y preferencias es primordial.
Entonces como inversionista, ¿qué herramientas utilizo para minimizar la incertidumbre y, por ende, el riesgo? Ahora es el momento de analizar las decisiones y tendencias del Gobierno y sus políticas monetarias, además del análisis de las tendencias de la industria en la que se concentra mi razón social.
La inflación, la variabilidad de las tasas de interés y el sistema de tipo de cambio de la moneda nacional versus la extranjera, se convierten en información vital para el mantenimiento de vida de nuestra empresa.
Por tradición, el análisis situacional de las empresas invierte su recurso tiempo en el benchmarking corporativo del sector de atracción, pero a la visión país del gobierno de turno se le designa menor tiempo, levantando de por medio una barrera de una información primordial.
Toda decisión debe ser producto de una mezcla del análisis de diversas informaciones que están a la mano del ejecutivo.
El miedo al riesgo es natural.
Sin embargo, en los negocios debemos actuar y definir cuál es el camino que deseamos recorrer, porque si no otros lo definirán por nosotros. El riesgo se minimiza, no se elimina.

MBA. Orlando Elizondo A.
Consultor de Negocios
Interamericana de Comunicación
[email protected]
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