Leiner Vargas

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Martes 28 Junio, 2016

Europa ha perdido la brújula que dio origen a este fantástico proyecto de integración y la reacción del enojo inglés, es solo una parte del desencuentro

Reflexiones

Se perdió la brújula europea

La economía y la sociedad europeas perdieron la brújula con sus avatares para resolver la crisis de 2007. El resguardo del bienestar de unos cuantos, a costa del malestar de muchos, no puede sostenerse. La situación del Reino Unido no es muy distinta a lo que sucedería en otros países del Norte o del Sur de Europa, si un político irresponsable pone a su sociedad entre la espada y la pared. El reverdecer del nacionalismo inglés, la furia de los campesinos y de la clase media baja inglesa, no solo representan el triunfo de la xenofobia y del discurso populista de la extrema derecha inglesa, sino que establecen un antes y un después en el tortuoso camino de la integración europea.
La capacidad de reencontrarse y reintegrarse aún está lejos del sueño común. Los odios y los miedos han podido más que la inteligencia y la persuasión. Como en casi todo el mundo de hoy, los acuerdos sociales son cada vez más difíciles y la fortaleza de los intereses de unos cuantos monopolios, amparados a los Estados más fuertes de la Unión Europea, siguen siendo más importantes que la mejora en la convivencia y los niveles de vida de los europeos. Europa ha perdido la brújula que dio origen a este fantástico proyecto de integración y la reacción del enojo inglés, es solo una parte del desencuentro. La brújula que orienta la integración en función del bienestar común ahora se mira como un sacrificio demasiado alto, el perder la identidad nacional pareciera ser, aún, demasiado importante en la mente de algunos, los mayores sobre todo.
Las consecuencias económicas del Referendo Británico de Salida son innumerables, tanto dentro del Reino Unido, como al interior del resto de Europa y del mundo. De esto hablaré posteriormente. Las consecuencias políticas son aún mayores. El mensaje hacia los socios del Este y del Sur es aún más fuerte y claro. El efecto dominó puede llevarse mucho de los esfuerzos de las dos últimas décadas. Los nacionalismos europeos pueden llevar a muchos más fraccionamientos internos en el Reino Unido, España e inclusive en otras regiones del Este o del sur. El camino y el desgaste para liderar la reunificación de Europa será largo y los actuales líderes en Francia y Alemania no parecen tener la barita mágica, en parte ellos son culpables de estos resultados.
Retomar el camino hacia una integración con rostro humano, solidaria, inclusiva y que articule en la diversidad, sigue siendo el reto del gran proyecto europeo. En tanto se privilegian la banca, los grandes monopolios y los intereses comerciales, como bien lo describe el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz, se pierde el sentido para el cual fue creada la Unión Europea. La defensa a ultranza del empleo, el individualismo y el fomento al nacionalismo y la xenofobia no son el camino correcto a seguir. La brújula que guía la integración se ha perdido.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com