Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 8 Junio, 2015

¿Se necesitan nuevos impuestos?

Las políticas fiscales, económicas, sociales y energéticas están fuertemente interrelacionadas en los países que producen gas natural y petróleo porque esta actividad es la que más recursos fiscales genera en el mundo y es una de las que más impulsan la competitividad, el crecimiento económico (que a su vez genera recursos fiscales adicionales) y la generación de empleo directo e indirecto.
Noruega, país miembro de la OCDE con una población muy similar a la nuestra, es uno de los ejemplos exitosos del buen manejo interrelacionado de la política fiscal, energética, económica, social y ambiental, lo que le ha permitido durante años tener un superávit fiscal y uno de los fondos soberanos de recursos fiscales más grandes del mundo.


Los presupuestos de estos países permiten satisfacer las necesidades de la sociedad, como salud, vivienda, educación, empleo, carreteras, ferrocarriles, fondos de pensiones, protección del ambiente, tratamiento integral de las aguas residuales, lucha contra la pobreza y competitividad.
Los excedentes fiscales que no van al presupuesto se trasladan a un fondo soberano de recursos fiscales (“Sovereign Wealth Fund”) que permite asegurar la satisfacción de las futuras necesidades fiscales del Estado, una vez que las reservas de gas natural y petróleo se vayan agotando.
Los recursos fiscales de estos fondos soberanos se invierten en activos financieros (bonos, acciones, fideicomisos, entre otros), de manera que cuando las reservas de gas natural y petróleo se acaben de aquí a varias décadas, el país tenga ingresos fiscales a perpetuidad.
Para asegurar la perpetuidad de estos recursos fiscales, la Ley prohíbe utilizar el principal del fondo y solamente se pueden utilizar sus rendimientos.
Estos fondos crecen año con año como consecuencia del rendimiento y valorización de sus activos financieros y de la continua inyección de recursos fiscales provenientes de la producción de petróleo y de gas natural.
La riqueza extraída del subsuelo se incrementa así continuamente en la superficie.
Cuando las reservas se acaben en el futuro, la riqueza del gas natural y del petróleo va a seguir siendo utilizada también para beneficio de las generaciones futuras sin crear impuestos que obstaculicen el desarrollo económico, la generación de empleo y la lucha contra la pobreza.
Con base en lo anterior surgen las siguientes preguntas: ¿Se necesitan nuevos impuestos en Costa Rica cuando múltiples estudios realizados durante muchos años en todo el territorio nacional demuestran que tenemos un importante potencial de gas natural y petróleo?, ¿por qué no buscar desarrollar esta riqueza potencial nacional para resolver la crisis fiscal, como lo hacen exitosamente Noruega y muchos otros países?
Lo anterior en lugar de aumentar más los impuestos y de seguir pagando grandes cantidades de recursos fiscales a los países exportadores de petróleo a través de las crecientes importaciones de derivados de petróleo que realizamos.

Roberto Dobles