Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 11 Mayo, 2016

 Lo que se necesita ahora en Costa Rica es un líder fuerte, con una mayoría en la Asamblea Legislativa

Se necesita un líder

¿Cree usted que el gobierno actual logrará eliminar las listas de espera en la Caja? ¿Qué tal la reducción en la proporción de costarricenses que viven en la extrema pobreza? ¿Podrá hacer algo con ese desafío? ¿Mejorará el gobierno actual el servicio brindado por el sector público a la ciudadanía? ¿Estará finalmente arreglado el Puente de la Platina antes de mayo de 2018?
¿Se logrará reorganizar y mejorar el sistema de transporte público no solo en el Valle Central sino también en el resto del país? ¿Podrá este gobierno controlar las fronteras nacionales? ¿Será posible salir a dar un paseo a pie con la seguridad de no sufrir robo antes de que termine este período constitucional?
Si usted contestó negativamente a la mayoría de estas preguntas, no está solo. La mayoría de los que leerán este escrito coincidirán con usted. Pero ahora viene la pregunta más complicada. De quienes aspiran a ser electos presidente del país en febrero de 2018, ¿hay alguno que usted cree realmente pudiera entrar y resolver varios de los problemas citados?
Ya se han oído muchas promesas de campaña a través de los años y pocas se han cumplido. Si su candidato habla de “propiciar leyes” o cree en soluciones legislativas para los problemas nacionales, es mejor descartarlo. Hay cientos de leyes en vigencia en el país que se ignoran o están obsoletos; seguramente fueron el compromiso de algún político que hablaba bonito en su momento y puso sus aspiraciones “en el papel”.
Si habla su candidato de “justicia social,” de “quitar a los ricos y dar a los pobres”, de abrir programas gubernamentales para ayudar a los pobres, es mejor no votar por esa persona. No va a cumplir y lo que menos necesita el país es “nuevos programas” (sinónimo de más déficit en finanzas y más empleados públicos). Justicia social es un concepto que requiere mucha definición y no es posible precisar lo que es. Quitar a los ricos provocará que estos pasen sus capitales a Panamá, Miami, Hong Kong o Auckland donde estarán sanos y salvos hasta que llegue un gobierno racional al poder.


Lo que se necesita ahora en Costa Rica es un líder fuerte, con una mayoría en la Asamblea Legislativa. Tendrá que meter el bisturí a algunas instituciones y programas pero sobre todo tendrá que provocar cambio en un país plagado por la inercia, la incompetencia de instituciones del Estado y la falta de visión pragmática de lo que puede ser el país.
La elección presidencial no debe ser como un concurso de belleza (pensar en 2014) donde el más bonito y mejor hablado gana y preside sobre inauguraciones, foros, y sesiones de gabinete, viajando al exterior para proyectar una imagen país en Washington, Ottawa y París. Es una selección de una persona con experiencia práctica (ser asesor legislativo no cuenta), con equipo técnicamente competente, y con una visión innovadora y coherente. El pueblo reclama soluciones; ¿será posible encontrar alguien que sirva en 2018?