Se deben medir resultados de los viajes presidenciales
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Pareciera que si las giras al exterior del presidente Solís se miden por resultados, estos han sido buenos en muchos casos, aunque no tanto en otros
 

Se deben medir resultados de los viajes presidenciales

Los viajes del presidente Solís han estado en la agenda de los medios en estos días.
La oposición los critica duramente porque considera que el mandatario debería permanecer más tiempo en el país resolviendo los problemas internos existentes y que tendrían que ser sus ministros, en muchos casos, los encargados, cada uno en su ramo, de realizar esos viajes y para los mismos fines.


Se mencionan cifras totales de la cantidad de viajes en general, del Poder Ejecutivo, sin detallar a veces, cuáles de esos tiquetes aéreos o viáticos han sido pagados por Costa Rica y cuáles por las organizaciones que invitaron a nuestros funcionarios.
El mandatario por su parte ha dicho que no le preocupa la cantidad de viajes que deba hacer, si esto es conveniente para obtener beneficios para Costa Rica en varios aspectos, especialmente la atracción de inversión extranjera directa y nuestro posible ingreso a la OCDE.
Pareciera que si esas giras se miden por resultados, estos han sido buenos en muchos casos aunque no tanto en otros.
Sin embargo, habría que introducir otras consideraciones en este tema, ya que no se sabe en realidad si la presencia física del presidente Solís en el país sería lo que defina favorablemente, para los intereses de los críticos, y en general para Costa Rica, los problemas como el déficit fiscal o el desempleo, para mencionar solo dos.
Deberíamos poder confiar en que sus directrices al respecto sean no solo acertadas sino claras, de modo que su equipo de trabajo se aboque a llevarlas a la práctica.
Otro punto sobre el que se puede reflexionar, es si el resultado sería el mismo en el caso de que sean los ministros los que salgan del país en busca de lo que nos interesa. El peso de la figura del Presidente de la nación es superior y habla por sí solo del nivel de interés así como del compromiso.
No cabe duda, eso sí, que en algunos casos, han de ser los ministros los que viajen porque, incluso, más allá de sus intereses específicos están ellos obligados a asistir a reuniones de organismos de los cuales el país forma parte.
En síntesis, que en este contexto mundial, donde querámoslo o no competimos con el resto del mundo, quizás pueda tener resultados positivos —aunque algunas veces eso no se logre— el hecho de que el Presidente palpe de primera mano, in situ, las posibilidades que tenemos de aprovechar al máximo las condiciones dadas, además de enriquecer su criterio acerca de lo que nos conviene.
 


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