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Se necesita un mundo unido contra el hambre


Pocos frutos parecen haber salido de la cumbre celebrada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Roma. En medio de una escalada en los precios de alimentos básicos para muchos pueblos, el fruto de la cumbre es una declaración que repite la gastada promesa de erradicar el hambre en el mundo y “no utilizar los alimentos como un instrumento de presión política y económica”.
Estas frases, que han perdido credibilidad si bien expresan la esperanza de millones de seres humanos, fueron denunciadas por representantes de países latinoamericanos y de organizaciones no gubernamentales como insuficientes en la coyuntura actual.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y la FAO alertaron del previsible aumento del número de personas que padecen hambre en el mundo a causa de los precios de los productos agrícolas, que aunque parece que han tocado techo, seguirán elevados de forma duradera.
Los precios de los bienes agrícolas no se van a mantener en sus niveles récord actuales, pero estarán en el periodo 2008-2017 entre un 20% y un 80% por encima de los registrados en los diez años precedentes.
Estudios de ambas entidades señalan que se prevé que de aquí a 2017 el aumento de la productividad permita responder al incremento de la demanda, y eso contendrá los precios, aunque reconocen que hay múltiples incertidumbres que pueden pesar.
Sin embargo señalan que los precios elevados, aunque beneficiarán a muchos agricultores con acceso a los mercados internacionales, agravarán la situación de las poblaciones pobres que viven en las áreas urbanas de los países en desarrollo.
La divergencia sobre las causas que han originado la actual crisis alimentaria reina entre los gobiernos del mundo. Desde los subsidios a los productores de ciertos cultivos en los países más desarrollados hasta los biocombustibles son señalados como causantes de la escalada de precios de alimentos básicos como el maíz.
El elemento esperanzador de esta cumbre está en los más de $6 mil millones recaudados para programas humanitarios.
La espiral alcista en los precios de alimentos, que flagela a millones y amenaza a otros tantos, es una realidad que debe unir a los líderes mundiales en la consecución de una salida a la crisis; en lugar de originar disenso.
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