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Se busca nuevo nombre para Mar Muerto

Según productor, da mala espina a turistas y consumidores

Jerusalén
EFE

Un productor israelí de cremas y sales ha pedido al Gobierno de su país que cambie la denominación del Mar Muerto, con el argumento de que su actual nombre da mala espina a turistas y consumidores.
“Es completamente antiatractivo. ¿Cómo va a querer alguien ponerse en la piel algo que incluye la palabra ‘muerte’?”, se pregunta Moty Fridman, promotor de la iniciativa.
Fridman regenta una empresa de productos cosméticos, Minus 417, que toma su nombre del número de metros bajo el nivel del mar en que se halla esta acumulación de agua hipersalada.
El Mar Muerto es conocido en todo el mundo por las cualidades terapéuticas de sus minerales y por las famosas imágenes de turistas cubiertos de barro o flotando sin ningún esfuerzo gracias a la alta concentración de sal (nueve veces superior al Mediterráneo).
Por ello, argumenta Fridman, “hay un grave conflicto en términos de mercadotecnia entre el nombre del mar y sus propiedades benéficas”.
Una denominación escabrosa, pero extendida a todas las lenguas, salvo el hebreo, en que se emplea “Iam HaMelaj” (Mar de la Sal).
Mar de Sodoma, Mar de Lot o incluso Mar Hediondo son algunos de los nombres que recibió de sus distintos pobladores, hasta que sabios griegos, y sobre todo el filósofo romano Plinio El Viejo introdujeron su actual adjetivo.
Está generalmente aceptado que la referencia a la muerte viene de la ausencia —ahora se sabe que no total— de vida por su elevada salinidad, pero está demostrado que hongos y bacterias resisten a tal sobredosis de sal.
Así, el empresario está recogiendo “de israelíes por todo el mundo” propuestas alternativas de denominación.
“Personalmente me gustan Mar Mineral o el Mar más Bajo”, explica.
El Comité de Nombres del Gobierno israelí estudiará a primeros de noviembre la solicitud de cambio, que apoya un 42% de los israelíes y rechaza un 52%, según una encuesta.
Una de las principales trabas es que baña por el oeste las costas de Israel y Cisjordania —ocupada por el Estado judío desde 1967— y por el este las de Jordania, cuya lengua, el árabe, sigue la denominación de Mar Muerto (Al-Bahr Al-Mayet).
Fridman tiene plena confianza en su tarea, pero reconoce la dificultad de echar abajo de un plumazo un apelativo con 2 mil años de historia. “Es casi como cambiar de nombre a Jerusalén”, dice.

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