Se acelera la caída de General Motors
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Se acelera la caída de General Motors


Michigan -- General Motors Corp., agotando su liquidez restante según caen las ventas en Estados Unidos, se halla más cerca de la quiebra conforme aguarda a ver si la industria automovilística recibirá una nueva serie de préstamos del Gobierno.
Las acciones bajaron por quinto día consecutivo por el temor a que el mayor fabricante de automóviles de Estados Unidos no tenga liquidez suficiente para cubrir sus obligaciones hasta el fin del año. Solo la ayuda federal podría impedir un colapso, y quizá la reorganización en los tribunales no sea posible porque la contracción del crédito ha secado las fuentes de financiamiento, dijeron varios analistas.

“General Motors no tiene la opción de recurrir a una quiebra estratégica”, dijo Mark Oline, analista de crédito en Fitch Inc. en Chicago. “Esto es asunto de operar o no operar”.
La perspectiva de una liquidación forzada acrecienta la importancia de la solicitud por GM de nuevos préstamos federales, tras haber dicho la empresa el 7 de noviembre que es posible que se quede sin dinero para operar ya para fin de año. GM tenía $16.200 millones en caja al 30 de septiembre, en comparación con $21 mil millones a fines de junio, y necesita $11 mil millones para pagar sus cuentas mensuales.
La compañía ha cancelado actividades de prensa que tenía concertadas para la semana próxima en el Salón del Automóvil de Los Ángeles, para centrarse en lugar de ello en hablar de sus nuevos modelos en el Salón Internacional Norteamericano del Automóvil previsto para Detroit en enero, dijo ayer un vocero, Scott Fosgard.
“Una quiebra no resolverá nuestros problemas inmediatos de liquidez”, dijo Renee Rashid-Merem, vocera de la compañía con oficinas centrales en Detroit. “No es una opción para General Motors porque crea más problemas de los que resuelve”.
El jefe ejecutivo Rick Wagoner dijo que las ventas de GM en Estados Unidos “sufrirían un descalabro” si la empresa solicitara la suspensión de pagos. Las entregas bajaron un 21% el trimestre pasado y un 45% en octubre. Las “consecuencias inconcebibles” de una quiebra “nos motiva realmente a hallar el dinero de la manera que sea posible”, dijo Wagoner en una entrevista por Bloomberg Television el 7 de noviembre.
Los inversionistas pueden haber llegado a la conclusión de que GM no tendrá éxito. Las acciones bajaron 43 centavos, o un 13%, a $2,93 a las 13:30 en la Bolsa de Nueva York, y su valor se ha reducido por la mitad de la semana pasada a esta parte. Deutsche Bank AG dijo el lunes que es posible que la acción no valga nada dentro de un año.
El mercado de bonos de Estados Unidos está cerrado ayer por el festivo del Día del Veterano. El bono de GM a 8,375% vencedero en julio del 2033 subió el lunes 1,75 centavos a 25,75 centavos por dólar de valor nominal, según Trace, el sistema de notificación de precios de bonos operado por la Autoridad Reguladora del Sector Financiero. El bono rendía un 32,5%.
GM, Ford Motor Co. y Chrysler LLC han solicitado préstamos por $50 mil millones para sobrellevar el peor mercado automovilístico en 17 años, dijeron personas con conocimiento de las conversaciones. De otorgarse, esta suma se agregaría a los $25 mil millones aprobados en septiembre para reformas las fábricas con miras a construir vehículos de mayor rendimiento de combustible.
El presidente George W. Bush estaría dispuesto a examinar “ideas en cuanto a la aceleración” de los préstamos federales para los fabricantes de automóviles, si bien los créditos permisibles dentro del plan de rescate bancario de $700 mil millones han llegado “hasta donde es posible”, dijo una portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, a los periodistas que viajaron con Bush a Nueva York.
Perino negó un informe del New York Times en el sentido de que Bush vinculó la ayuda a la industria automovilística con el acuerdo de libre comercio con Colombia cuando se reunió el lunes con el presidente electo Barack Obama en la Casa Blanca. “No hubo vínculo alguno”, dijo la portavoz.
La Casa Blanca indicó el lunes que se oponía al planteamiento de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, de California, y el líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, de Nevada, de que el secretario del Tesoro Henry Paulson tome dinero del plan de rescate bancario para socorrer a los fabricantes de automóviles.

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