Sarkozy desafía reglas de la UE
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Sarkozy desafía reglas de la UE


París -- Primero dijo a los países más pequeños que se mantuvieran al margen de participar en la respuesta de la Unión Europea a la crisis económica. Después reprendió a Alemania por gastar muy poco y al Reino Unido por gastar demasiado.
Ahora el presidente francés Nicolas Sarkozy está echando por la borda cualquier pretensión de solidaridad europea y enfrentándose a las autoridades de la Unión Europea que objeten su plan de prestar 6 mil millones de euros ($7.800 millones) a Renault SA y PSA Peugeot Citroen a condición de que no cierren plantas en Francia ni despidan trabajadores franceses.

El nacionalismo económico de Sarkozy amenaza con hacer que cada país vele por sí mismo para salvar empleos, dijeron analistas. Ofrece una versión francesa de las disposiciones de “comprar productos americanos” en un proyecto de estímulo de Estados Unidos que ha molestado a la industria europea y desencadenado quejas de que el proteccionismo complicará la crisis mundial.
“Existe cierto riesgo de que repitamos el terrible error de los años 30”, dijo en una entrevista Leszek Balcerowicz, que como ministro de Finanzas de Polonia ideó la transición al capitalismo tras el fin de la Guerra Fría. “Todas estas iniciativas de Estados Unidos, Francia, etcétera, son muy peligrosas”.
La economía en los 16 países que usan el euro podría contraerse un 2% en 2009, dice el Fondo Monetario Internacional. El desempleo ha subido por cinco meses, las ventas minoristas han caído por siete meses y la confianza de las empresas y los consumidores está desplomándose a mínimos récord.
La producción de automóviles en Europa podría bajar un 15% este año, dijo esta semana Carlos Ghosn, responsable ejecutivo de Renault, el segundo fabricante de automóviles de Francia. Las ventas mundiales de automóviles podrían desplomarse hasta un 21% a 50 millones, pronosticó.
El plan de Sarkozy para las automovilísticas contrasta con lo que hizo durante los 6 meses que fue presidente de la UE de 27 países, en los que promovió la unidad europea. Sarkozy dejó el cargo rotativo en diciembre.
En su mandato como el primero entre iguales de la UE, Sarkozy fue alabado por organizar la respuesta de la UE a la guerra entre Georgia y Rusia y a la crisis bancaria tras el colapso de Lehman Brothers Holdings Inc.
“El mundo necesita una Europa fuerte”, dijo Sarkozy a legisladores europeos el 16 de diciembre. “Europa no puede ser fuerte si no está unida”.
Ahora que la producción francesa de automóviles cayó un 39% en el cuarto trimestre y que el desempleo se encuentra en su máximo nivel en dos años, Sarkozy ha redescubierto las prioridades en su propio país y desafía las reglas de competencia de la UE diseñadas para evitar que los Gobiernos beneficien a empresas nacionales.
Los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete se reúnen en Roma este fin de semana, y funcionarios de Tokio a Berlín expresarán su preocupación de que la cláusula de “comprar productos estadounidenses” en el plan de estímulo del presidente Barack Obama constituya el primer disparo en una guerra comercial internacional.
La Comisión Europea, que aplica las reglas de mercado de la UE, dice que el plan de Sarkozy de intentar vincular los préstamos a disposiciones de contenido local y compromisos de mantener empleos en Francia podría atentar contra el libre comercio. El primer ministro francés François Fillon viaja ayer a Bruselas para defender la propuesta de ayuda.
La comisaria de Competencia de la Unión Europea, Neelie Kroes, dijo que la estrategia de Sarkozy refleja “una retórica proteccionista”.
“Tenemos que enviar una fuerte señal de que no toleraremos que se establezcan condiciones proteccionistas en la ayuda estatal”, dijo Kroes el miércoles en Bruselas.
Sarkozy, de 54 años, dijo el miércoles a reporteros en Kuwait que ha recibido preguntas de la UE sobre el plan de ayuda y que responderá “sin problemas”.

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