Saprissa perforó el colador
Diego Estrada jugó como en sus mejores tiempos y generó con su talento los dos primeros goles morados; lo marca Jeffrey Montoya. www.imagenesencostarica.com/La República
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Cuando los equipos costarricenses se montan son una maravilla; revientan los talentos que juegan sin presión y hallan los cordeles los goleadores que se apagan cuando les atornillan los tobillos.
Escribir que Saprissa se lavó la cara tras la goleada que recibió en México, despedazando a su vez a Pérez Zeledón sería una blasfemia. La lógica dictaba que el ocupante del sótano del invierno cayera en Tibás, un territorio que le es poco propicio y del que pocas veces sale airoso. Además, enfrentaba a un Monstruo con ganas de tragarse a alguien y digerirlo sin indigestarse y halló víctima propicia.

Ya a los 17 minutos de juego la tripleta ofensiva del Saprissa formada por Estrada, Colindres y Rodríguez había roto a su antojo el flanco derecho de la retaguardia generaleña, encomendada al novel Marco Sevilla, quien, sin la ayuda de Garro, Fernández y Yeladián, solo vio pasar al talento morado y a su goleador Ariel Rodríguez, pegando dos balones en los cordeles del buen portero Bryan Segura.
No sabemos a cuál técnico de Pérez Zeledón se le ocurrió abrir como carrilero izquierdo al argentino Tomás Fonseca, quien fue un baluarte en la parte central de la defensa durante dos largas campañas y ahora se pierde en una posición poco determinante.
Lo cierto es que Saprissa jugó a su antojo y en una arremetida al minuto 35, José Garro le cometió falta de penal a Colindres que entraba al área y Cristian Bolaños dejó el 3-0 en la red. Minutos antes de su gol, el mundialista de Brasil montó una acción individual genial con “sombrerito” a Fonseca, túnel a Sevilla y bólido al paral.
Frente a una escasa concurrencia, secuela del desastre en Torreón, el Monstruo se topó una autopista abierta y sin “muertos” e hizo fiesta. El rival asustó a Danny Carvajal con un ingreso individual de Luis Steward Pérez y un mortero de Jeffrey Montoya que desvió el meta morado y así entrar a una segunda parte donde el anfitrión bajó los decibeles, dio paso a otras figuras, pero le alcanzó para otro par de goles, regalos de la visita.
En el minuto 61, Rigo Salas le dio la bola a Marvin Angulo para que la metiera y el volante lo complació y en el 84, los defensas guerreros se quedaron mirando a Mynor Escoe tomar un balón, alzar la vista y esperar “media hora” a que llegara Dylan Flores, quien cómodamente recibió y abombó las redes de Segura con el quinto.
No hay quinto malo, dice el dicho; aquí lo malo es Pérez Zeledón que no levanta y que recibió una paliza que le destroza su promedio de goleo, detalle que al final podría resultar clave para no evitar el viaje a la segunda división.


 


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