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Santos tumbó al Saprissa
Con fútbol sobrio y ordenado liquidó al peor equipo morado de los últimos tiempos

La publicitada ventaja deportiva de la que renegó Alexandre Guimaraes cuando le facilitó la victoria al Herediano en el último enfrentamiento entre las dos oncenas, para de carambola, liquidar a Liga Deportiva Alajuelense, le pasó cara factura al estratega morado, que vio a su equipo eliminado del campeonato por un Santos que le devolvió la receta del partido de ida y lo mandó a casa por haber ocupado, los guapileños, un mejor lugar en la clasificación general.
La serie entre morados y santistas terminó empatada, victoria 1-0 de cada equipo, pero la balanza se inclinó hacia los guapileños, ocupantes del segundo lugar en la clasificación general, superior a un Saprissa que fue tercero.
Los vaticinios, los pronósticos, las quinielas, las encuestas, tenían al Saprissa como claro favorito para dejar en la cuneta al Santos, por varios factores: victoria en el juego de ida, jugar en el Estadio Nacional, peso del uniforme, historia, tradición.
Sin embargo, para nada sirvieron las credenciales y los atestados a la hora de la verdad, cuando se mezclaron dos factores que mandaron al Saprissa a mirar la final por la televisión; el primero fue la categoría del Santos, y el segundo, la pobreza futbolística de los morados, un equipo que se cayó en el cierre del campeonato, a la hora buena, después de la goleada que le propinó al Cartaginés.
A pesar de la ausencia de tres titulares en su retaguardia, Eduardo Méndez paró una oncena muy bien ordenada, equilibrada, coordinada, que no dejó cabos sueltos y que estuvo atenta primero a amarrar las pretensiones del limitado rival y después, buscar el gol que le urgía para instalarse en la final del torneo y que halló a la media hora de juego por su ruta más tradicional. Filtro largo de Mario Víquez al corazón del área y Cristian Lagos que salta anticipando la marca de Morales y de cabeza hunde la daga a la derecha de Bolívar que juega de vivo, se atiene a su vista, hace la estatua y mira cómo plácidamente la bola se hunde en sus cordeles.
Fue el único gol del partido, suficiente para decidir la serie.
Santos pudo hacer dos más, si su joven ariete Jonathán Moya no llega con la pólvora mojada; tuvo el uno a cero a su disposición en el minuto 2 y se le presentaron otro par de oportunidades, pero sus remates fueron flores perfumadas al cuerpo de Bolívar.
El caos en la retaguardia morada lo construyó Erick Scott que se jugó un partidazo y los aislados intentos ofensivos del Saprissa se murieron con una estirada espectacular de Aguilar a remate de Centeno y un par de achiques del larguirucho portero guapileño a las piernas de Escoe y Cordero.
Un elástico 4-3-3 bien ejecutado por los alumnos de Méndez fue suficiente para liquidar a un Saprissa que sin ninguna imaginación, fue víctima de sus propios fantasmas que lo guiaron por un sendero de sustos y altibajos hacia el despeñadero y el más rotundo de los fracasos.

Gaetano Pandolfo
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