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Santos propuso y perdió
A la Liga no se le puede dejar suelta porque suma talento en la cintura

Se presentan partidos en que la bola y los goles no llegan nunca, y otros donde las redes se mueven y se mueven con el mínimo esfuerzo de los actores.
Ayer en el Estadio Nacional, el Alajuelense parecía que metía un gol cada vez que llegaba al marco de Wardy Alfaro, en mucho por el juego vertical y explosivo de Allen Guevara y el talento natural de Pablo Gabas, pero también porque el medio campo de Guápiles dio muchas libertades, más afanoso en construir que en destruir y pagó caro la osadía. Incluso, dos de sus integrantes, Henry Fajardo y Osvaldo Rodríguez, no salieron para la segunda parte.
Empezó el duelo con un latigazo de tiro libre de Alejandro Castro, que hizo que el balón, cual bola de billar, pegara en la base de los dos palos verticales y no entró. Suerte de Pemberton y, en el primer ataque erizo en el minuto 12, un centro largo de Luis Fernando Sequeira lo empuja plácidamente a la red, Pablo Gabas, que no deja que la bola toque tierra. Como venía la empujó a los cordeles en la nariz de Wardy.
Los discípulos de Marvin Solano no quieren nada con la marca; sus volantes Rodríguez y Farrier atacan y atacan y mueven a Castro, Arauz y Camacho, entonces la Liga hace fiesta y Sequeira y Guevara botan dos goles muertos.
Hanzell Arauz tiene dos chances ante Pemberton que lo achica bien y enseguida Wardy le rechaza bólido a Gabas.
El partido es abierto, atractivo, Sarvas abre largo a Meneses que se fuga, corta camino y da el “pase de la muerte” a Guevara quien recepciona, calcula y sella el segundo en el minuto 32. Pese a los descomunales esfuerzos de los centrales Maitland y Scott por cortar la avalancha, su medio campo no coopera y los manudos entran con demasiada facilidad. Guevara y Gabas dejan ir otros dos, pero al rato se combinan para montar el 3-0 y liquidar el asunto.
Es el “Cusuco” quien se la pone en la cabeza a Pablo para que solo la peine, la desvíe y venza a Wardy en el 44. Ese 3-0 fue lapidario y convirtió la segunda parte en un desperdicio de tiempo.
Santos ordenó dos variantes, entraron Verny Scott y Daniel Varela, el equipo pasó al ataque pero el Alajuelense simplemente vivió de la renta.
Como bien lo apuntaron todos los colegas al terminar el partido, perfectamente el segundo tiempo no se pudo jugar, dado que todo quedó resuelto en el primero.

Gaetano Pandolfo
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