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Santa Cruz desafía a Evo Morales

Gobierno boliviano considera ilegales las consultas populares que se realizarán las regiones separatistas

La Paz
EFE

El conflicto político de Bolivia alcanzará el domingo uno de sus momentos decisivos con el referéndum en Santa Cruz, un desafío para el Gobierno de Evo Morales cuyo proyecto se enfrenta a la “rebelión autonomista” de las regiones opositoras.
Pese a los intentos de la Iglesia católica, la Organización de Estados Americanos (OEA) y países como Argentina, Brasil o Colombia, parece improbable que Gobierno y oposición dialoguen antes del día 4 sobre los procesos que dividen al país: el proyecto constitucional de Morales y el movimiento autonomista que lidera Santa Cruz.
El Gobierno de Bolivia considera ilegales las consultas tanto de Santa Cruz como las previstas en los departamentos de Beni, Pando y Tarija, porque se han organizado al margen del Congreso y de la Corte Electoral y porque, en su opinión, rompen la unidad nacional.
La oposición, por su parte, no reconoce la nueva Carta Magna que respalda Morales -pendiente de ratificación en referendo- ni el proceso constituyente que se llevó a cabo para elaborarla.
A pocos días de la consulta en Santa Cruz, la preocupación de bolivianos y de entidades internacionales como la OEA, la Unión Europea o países vecinos es que se produzca una confrontación violenta dada la crítica e “inflamable” situación del país, según diversos expertos consultados por Efe.
Los analistas políticos opinan que la tensión y el riesgo de violencia están presentes, pero han disminuido en los últimos días gracias a la “cautela” de los mensajes tanto del Gobierno como de los dirigentes cruceños, ya que a ninguna de las dos partes “les interesa” un escenario de confrontación.
El analista Jorge Lazarte cree que el Ejecutivo de Morales “parece resignado a la inevitabilidad del referéndum y está apostando” por el llamamiento a la calma.
Fernando Mayorga, otro analista político, ve en el Ejecutivo una “postura realista” porque es consciente de que ha perdido autoridad en seis de los nueve departamentos del país, es decir, en Santa Cruz Beni, Pando y Tarija, así como en Cochabamba y Chuquisaca, que también apoyan el proceso autonomista.
No obstante, el presidente Evo Morales sigue teniendo un apoyo popular del 54%, según las encuestas más recientes.
Si el referendo cruceño se celebra sin contratiempos y si, como vaticinan los sondeos, triunfa el “sí” al estatuto de autonomía, en Bolivia se puede abrir tras el 4 de mayo un nuevo escenario en el que Gobierno y opositores estarían obligados a negociar para hacer viables sus respectivos proyectos.
Según los analistas, por un lado Santa Cruz necesita poder aplicar un estatuto que no está validado por el marco constitucional ni refrendado por el Congreso y, por otro, el Gobierno precisa sacar adelante su Constitución para dar continuidad al proyecto del Movimiento al Socialismo (MAS, el partido de Morales).
Mayorga opina que “parece que están abocados a una suerte de acuerdo donde ambos salen ganando”, tras una negociación en la que “las dos partes deberán hacer concesiones” y la mediación de la OEA y la Iglesia podrían facilitar la concertación, a juicio de Lazarte.
En cualquier caso, muchos expertos y medios de comunicación creen que el debate de fondo en Bolivia radica en el modelo de Estado y hay quienes vaticinan que las autonomías departamentales darán paso “a una nueva nación”.
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