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Jueves 29 Julio, 2010

San José im-posible

¡Parece un tango! Cada cuatro años, al comenzar un nuevo gobierno y con la llegada de los nuevos “Padres de la patria” al Congreso, se repite la misma historia: “hay que desalojar el Congreso”. Al Congreso no hay que desalojarlo, hay que repararlo y darle el mantenimiento que cualquier edificio merece y que sin dudas necesita, pero comenzar ya. Me pregunto cómo es posible que haya llegado a ese estado de deterioro, ¿por qué no se han tomado las medidas para remediar y detener su decrepitud, según un plan establecido para cada edificio y año tras año?
En todos los países democráticos las instituciones representativas de la patria se encuentran en la capital y la mayoría de las veces en el corazón de la capital. Apoyo plenamente los comentarios aparecidos en varios medios de algunos de mis colegas y no quiero repetir sus acertados argumentos. Sí quiero añadir, que se inició con San José Posible un esfuerzo importante, que parecía darle nuevo ritmo y rumbo a esta tan mal querida capital, pero con este tipo de decisiones se descarta toda posibilidad de lograr los objetivos, porque la ciudad se abandona, se queda sin gente que la use y no tiene sentido invertir en una ciudad despoblada.
Se aprobó y firmó por Don Abel Pacheco el Decreto Ejecutivo # 31730 MIDEPLAN – MIVAH, publicado en el diario oficial La Gaceta #67 el 5 de abril de 2004, en el cual con muy buen criterio, se pide a las instituciones del Estado que están en la capital, permanecer en ella, porque aquí se encuentra la mejor infraestructura y ha sido un gasto gigantesco para el Estado. Por lo tanto, el Congreso debe permanecer donde está y buscar opciones alternativas para mejorar y reparar los edificios existentes. El Congreso de la República debe dar el ejemplo y aprovechar esta oportunidad para modernizarse e introducir tecnología de punta y para muy largo plazo, poner servicios sanitarios ahorrativos, un sistema eléctrico conveniente y de bajo consumo, hacer en los edificios existentes las reformas necesarias para tener oficinas apropiadas para los legisladores e incluso, agregar los metros cuadrados necesarios para lograr cubrir las necesidades de estos, entre muchas otras medidas.
El sector en el cual se encuentra la Asamblea Legislativa es uno de los pocos barrios consolidados y con una vocación aparente, tiene carácter, se encuentran edificios muy importantes en él, está rodeado de parques, paseos peatonales, el Museo Nacional y tiene buena calidad de vida. Abandonar el Congreso sería un error urbano que nuestra ya decrépita capital no podría soportar. Ese sería su anunciado funeral. ¿Será lo correcto abandonar el barco, y dejarlo que se hunda? Cuál sería su futuro, un terreno baldío con restos ruinosos de la ex Asamblea Legislativa, que en el mejor de los casos albergaría un monstruoso estacionamiento cuyo nombre social probablemente sería algo así como Parqueo la Ex Asamblea. Y todos muy contentos porque ¡por fin hay suficiente estacionamiento! Pero no hay patrimonio, no hay historia urbana, no hay hitos, no hay apego, no hay raíces… van desapareciendo de uno en uno y todos acaban en parqueos y esa es la razón por la cual las direcciones son del ex obelisco, del antiguo bar, quizás lograremos el récord en una nueva dirección: de Chepe, la ex capital diez kilómetros al…

Jimena Ugarte
Arquitecta
Instituto de Arquitectura Tropical