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Sábado 2 Marzo, 2013

Con buena planificación, más de un arquitecto tico hubiera diseñado la obra y, con dineros bien usados, se hubiera levantado el estadio. Por supuesto, sin seguir el manual de la trocha fronteriza


San José desde la tierra

Vi el video San José desde el cielo. La verdad, me encantó y despertó en mí un lacerante sentimiento entre la San José donde crecí y en la que vivo.
Pensé en las montañas que bordean San José, en que ojalá resguardaran escenarios acá en la tierra tan vivaces como ellas. Las tomas muestran magistralmente una San José pequeña pero, en realidad, desordenada. Me impactaron tantos techos pegados y oxidados. Me dejé llevar por la sublime música y de repente soñé que San José hacía verdad lo que pregona a los extranjeros para que vengan a visitarnos. Se venían a mi mente tomas con barrios combinados con áreas verdes, imaginé muchas de esas especies de mariposas nativas que antes coloreaban San José. Vi barrios como el Amón, sin carreteras, sino con bulevares, y esas casas preciosas convertidas en galerías de arte o tienditas de antigüedades. Hasta llegué a visualizar la Plaza de la Democracia con espacios para la reflexión divina.
Desperté cuando pasaban la toma del Estadio Nacional. Perdón, pero no me gusta que nos lo hayan regalado. ¿Cómo es posible que nuestros antepasados hayan podido construir una joya como el Teatro Nacional? Y en estos tiempos, cuando se supone que somos menos pobres, tuvimos que darle a China quién sabe qué para que nos donaran semejante estructura. Estoy convencida de que con buena planificación, más de un arquitecto tico hubiera diseñado la obra y, con dineros bien usados, se hubiera levantado el estadio. Por supuesto, sin seguir el manual de la trocha fronteriza.
No puedo dejar de pensar en los techos desaliñados. Perdón, de nuevo, pero es que no me gustaron. Es como si esa escenografía revelara nuestra ejecución desordenada en planificación urbana. Acepto la realidad, San José es del tercer mundo, pero eso no debería ser sinónimo de tanto letargo cuando acá hay gente tan capaz, y cuando hemos invertido más en educación que en armas. La Sabana se veía muy solita. Ojalá, hubiera una Sabana en San Pedro, otra en Heredia y en Alajuela, también; y calles principales con ciclovías, cuadrantes con residenciales ordenados donde, entre casa y casa, también hay verde.
Me hubiera gustado ver el Paseo de los Estudiantes remozado. Algo así como el Mercado Artístico de Tlaquepaque en Guadalajara, con cafés que venden tamal de elote y helados de maíz y hasta con un anfiteatro presentando a Hernán Jiménez, Max Goldenberg o rockeros.
¿San José desde el cielo? Me sigue despertando inquietudes, una es el millón de dólares que se gastará en la inauguración de los Juegos Centroamericanos 2013, ¿será que se recoge tanto con la venta de entradas o es que la factura de esa fiesta nos llegará a los ticos que estamos acá en la tierra y me pregunto que si desde el cielo se logró sacar un millón para esto, ¿cuánto se sacará para un añorado traspaso de poderes?
Busco la auténtica San José pero acá en la tierra no la encuentro y me digo: ¿San José, la nuestra, dónde estás?, ¿en el cielo?

Gail Fernández, directora Revista Andar de Viaje