Salvando la carretera a San Ramón
La carretera a San Ramón necesita una intervención urgente debido a su mal estado. De ahí la necesidad de que la concesión se resuelva pronto. Gerson Vargas/La República
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ANÁLISIS

Conciliación con el concesionario es la solución

Salvando la carretera a San Ramón

Acuerdo agilizaría inicio de obra, mientras ruptura saldría car


Editorial especial
Tenemos seis meses

RESUMEN

En caso de prosperar una conciliación, que iniciaría esta semana entre el Gobierno y la empresa OAS, ganadora de la concesión de la carretera a San Ramón, que solucionaría el impasse actual, una opción es que la empresa siga con la concesión a un costo razonable.
La otra es compensar a la compañía por la labor que ya ha hecho, y así romper el contrato de concesión por mutuo acuerdo.
De no encontrarse un compromiso, el único camino que quedaría es el del litigio, el cual es arriesgado para la empresa, que podría esperar años para ser compensada, mientras el público costarricense debería aguardar un tiempo igual para contar con una vía satisfactoria.

Como parte del proceso de conciliación entre el Gobierno y OAS, que inicia esta semana, una opción es la de rescatar la concesión.
Esto sería complicado por tratarse de un tema altamente polémico, aderezado con un Gobierno adverso a tomar decisiones, dado su bajo nivel de popularidad.
No obstante, sería posible esperar hasta que sea elegida una nueva administración, dispuesta a impulsar la concesión. Aprovechando los próximos meses para analizar cómo reducir el eventual costo del peaje, que fue la principal queja de los opositores al proyecto.
Por su parte, los representantes de OAS, han mostrado voluntad de negociar con el Gobierno para rebajar los costos del proyecto y el peaje, en conversaciones en mayo pasado con LA REPÚBLICA.
Si esta opción no prosperara, Costa Rica debería compensar a OAS por lo que ha invertido en el proyecto, a cambio de que la empresa entregara los resultados de las labores ya hechas, incluidos los permisos ambientales y de construcción, y los estudios de suelo y agua, así como los diseños de ingeniería —todos propiedad de la empresa.
Con estos materiales, el país podría proceder con el proyecto aprovechando el mecanismo del fideicomiso, bajo el cual los bancos nacionales presentarían un plan para la construcción y operación de la carretera a los fondos de pensiones, que lo financiarían.
Por otro lado, no sería posible para el Estado tocar la vía exceptuando el caso de una medida de emergencia, dado que la carretera le pertenece a OAS por un periodo de 30 años, bajo los términos del acuerdo de concesión.
La única forma de superar este obstáculo, sería que el Estado alegue el incumplimiento de OAS; sin embargo, hasta la fecha no se ha presentado ninguna gestión en ese sentido.
Aunque si el Gobierno tomara esta medida para efectos de seguir con el plan del fideicomiso, sería necesario de nuevo obtener los permisos, así como efectuar todos los estudios y diseños que ya habían elaborado los brasileños.
Esto implica un costo millonario para un Gobierno con un nivel de endeudamiento ya alto, así como un largo atraso.
Mientras tanto, las partes no tendrían otra opción que iniciar un proceso de arbitraje internacional, el cual implica un costo millonario y un serio riesgo para ambas.
Si ganara OAS el litigio, Costa Rica podría solicitar un arreglo de pago por el monto al que lo condenarían, de modo que el plazo para darles la compensación a los brasileños se extendiera por décadas.
Por su parte, el simple inicio de una demanda de parte de OAS, dañaría aún más la imagen de Costa Rica ante los inversionistas del mundo, tras los fracasos crónicos de los contratos del Estado, incluidos los de la exploración petrolera, y de minería.
Peor aún, al no llegar a un compromiso con OAS, postergaríamos por años, la posibilidad de hacer un avance razonable en el desarrollo de la infraestructura vial.
La carretera a San Ramón es de vital importancia para el país pues lleva hacia zonas de alta concentración de industrias, zonas francas y residenciales.
Además es la que conduce hacia el aeropuerto Juan Santamaría, puerta de ingreso para la mayor cantidad de turistas al país.
Pero a pesar de su importancia para la economía nacional, presenta un estado de deterioro tan grave que es una bomba de tiempo. El puente de “la platina” es muestra de ello.

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Danny Canales
[email protected]

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