Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 25 Febrero, 2010


VERICUETOS
Salud Mario

¡Que alguien me explique! (Hans Pujenheimer)
La junta directiva de CACORE, que no es la Cámara pro Comensales Ricamente Embriagados, sino la Cámara Costarricense de Restaurantes, se gastó sus milloncillos, que son de ellos ¿y qué? en una publicación para justificar por qué se deben reducir los niveles penalizables de alcohol en la sangre de los conductores, en la Ley de Tránsito.
¡Ah caray! Como truco publicitario fue tan bueno, pero tan ineficaz, como el del Menos Malo. Bueno porque obligó a releerlo una y otra vez intentando asimilar que un grupo de empresarios (¡salud por la Responsabilidad Social Empresarial!) se atreva prácticamente a proclamar que los muertos de las carreteras nacionales valen menos que sus bolsillos. Ineficaz, porque sus argumentos no logran convencer ni a sus propios bartenders.
Quizás, me dije a mí mismo mientras leía y releía como si estuviese escrito en el idioma de Pujenheimer, ninguno de estos señores ha recibido una llamada de madrugada para informarle que su hijo perdió la vida entre las latas retorcidas de un carro conducido por uno de estos pobres inocentes borrachitos, después de salir de uno de los establecimientos de un colega. Dios no lo quiera jamás. Ni así se puede explicar que un grupo de empresarios responsables se atreva siquiera a sugerir semejante desparpajo. Ceguera social, pésimo tacto o viva la Pepa. Hay que ver el rechazo colectivo que despertó su publicación.
Diay, es que estamos en el país en el que “el guaro blanco es un alimento. Y que viva la otra Pepa.
CACORE pretende convencernos de que se han cerrado cientos de restaurantes y han perdido su empleo miles de trabajadores porque sus comensales han dejado de consumir sus traguitos por miedo a la Ley de Tránsito.
La mala noticia para los señores de CACORE: somos muchos los majes, pero no tanto ni tantos. Solo en Madrid 50 restaurantes han cerrado en lo que va del año y el 20% de los trabajadores del sector ha perdido su empleo en dos meses (Diario El País del 23-2-10). El 25% de los trabajadores de esa industria ha sido cesado durante la crisis en la capital de España.
De 200 a 300 restaurantes de Buenos Aires han cerrado (http://www.blogdeviajes.com.ar/articulos/buenos-aires-y-los-cierres-de-restaurantes) y el mismo fenómeno ha afectado México y todas las capitales y grandes ciudades. La buena noticia es que esos países no tienen a nuestros diputados (¡aleluya, aleluya!) y la más buena es que hace muchos años prohibieron la conducción temeraria con alcohol, porque una sola vida es más importante que las finanzas de todos los restaurantes, sobre todo de los que no tienen la sensibilidad de entenderlo así.
No hay que engañar, los restaurantes se cierran y los empleos se pierden porque la gente no tiene plata, porque estamos en medio de una crisis de incalculables proporciones, porque las familias tienen que priorizar el gasto, porque las empresas redujeron su presupuesto y por otras muchas causas que no tienen relación con la Ley de Tránsito.
Los diputados no pueden caer en el chantaje emocional del pobrecito y no deben, bajo ninguna circunstancia legislar en perjuicio de la vida, porque tan inadmisible es el aborto o la eutanasia como el asesinato en las carreteras de nuestro país por el consumo irresponsable de alcohol.
Los ciudadanos y los familiares de las víctimas decimos no, aunque algunos (poquitos, por suerte) de los señores de CACORE sigan diciendo “salud Mario”.