Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 13 Febrero, 2010


Elogios
Salir de la crisis

Toda crisis tiene un periodo de incubación, otro de ejecución y un tercero de rebote y retorno a la normalidad. Además, afecta en modo diferente a cada región, si es global. La actual se inició en el segundo semestre de 2007, se percibió un año después y se extendió hasta casi fines de 2009 para recuperarse en 2010, no importa que se diga otra cosa, ya pasamos lo peor y ahora lo que cuenta es salir bien librados y sacar ventajas de los remisos para reflotar la empresa.
Durante las crisis lo que más cuenta es prepararse para recuperarse al ceder esta y conquistar mejores posiciones que los competidores.
Continuar con una actitud defensiva es peligroso porque el tiempo de recuperar se convierte en oportunidad que si no se aprovecha, afecta al futuro de la empresa.
El agravante actual sobre otras crisis anteriores es la velocidad del cambio impuesta por la tecnología: en poco tiempo se han creado variantes a un ritmo sin precedentes y los paradigmas no alcanzan a sobrevivir.
Lo que aprendimos no nos sirve de mucho porque rápidamente deja de ser verdad y se convierte así en ineficaz, obsoleto e irrepetible. Constantemente hay que revisar y cuestionarse porque nada permanece: los cambios históricos no llevaron años sino siglos, pero en la actualidad son constantes, permanentes y volátiles también.
Conócete a ti mismo y conocerás al mundo y a los dioses, decía en griego el frontispicio del Templo de Apolo en Delfos, en consecuencia, lo primero es redefinir la empresa, con aplicación de la mayéutica. Es la aceptación socrática de la ignorancia: Solo sé que no sé nada. Es decir, cuestionarse en un tiempo de destrucción de paradigmas.
Paradeigma en griego es patrón, modelo, ejemplo, modo de hacer las cosas, un conjunto de reglas que no pueden cambiarse. Pero en pocos años todo cambió globalmente: el terrorismo, las drogas, la homosexualidad. La posición del liderazgo de Estados Unidos, el surgimiento industrial de China e India, Internet, la tecnología, la televisión por cable, la comunicación satelital, la unión libre, la caída de poder de los sindicatos, la pornografía abierta, la ecología, el desborde del turismo, las remesas familiares como PIB, la laptop, la telefonía celular, las dietas, los anticonceptivos, el sida, la información, la fibra óptica, el poder de la mujer, la debilidad de la familia, la unión libre abierta…
Casi no nos hemos ido dando cuenta pero la vida hizo que las teorías empresarias se hicieran pedazos ante la realidad y que lo aprendido, siempre fuera precario, de escasa duración.
Ahora se impone hacer una revisión total, un diagnóstico de su empresa. Diagnosticar es conocer, deriva del griego Diagnostikós, distintivo, derivado de diagignösko, yo discierno que proviene a su vez de gignösko, conozco, pariente del latín cognoscere.
Hoy el mejor informado gana, gracias a la tecnología y la intuición. El objetivo del diagnóstico es establecer la situación actual de la empresa y su capacidad para enfrentar la competitividad. Nos falta decir cómo, así que se la sigo en la próxima.

leopoldo @amnet.co.cr