Vladimir de la Cruz

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Miércoles 21 Octubre, 2015

La lucha por salarios ha sido la más importante de todas las luchas sostenidas por los trabajadores, la que más gravita en sus luchas generales

Pizarrón

Salarios y sindicatos


En la lucha histórica entre trabajadores y patronos, trabajadores y gobiernos patronales que defienden más los intereses de los grupos económicamente fuertes de la sociedad, una conquista política muy importante fue la obtención de la legislación social y laboral.
Con ella se obligó a la clase patronal y sus gobiernos a reconocer que en la relación trabajo el trabajador, el obrero, el empleado en general, público o privado, era la parte débil y merecía por ello un cuido y protección especial, con legislación especial, con las leyes laborales, al igual que las de niños y mujeres.
En 1943 al aprobarse el Código de Trabajo, en su artículo 17 se consigna que el Código debe interpretarse en primer lugar en función del trabajador, aunque los Tribunales Laborales no lo hagan así después de la Guerra Civil de 1948.
Esto fue resultado de una larga e histórica lucha de los trabajadores, de huelgas, suspensiones de labores, paros, muerte de trabajadores en estas luchas, represiones brutales, a sangre y fuego en muchas ocasiones, en las que giraban los aspectos económico sociales de su existencia, salarios, jornadas, condiciones laborales de seguridad e higiene ocupacional.
La lucha por salarios ha sido la más importante de todas las luchas sostenidas por los trabajadores, la que más gravita en sus luchas generales. De todas las huelgas y paros de trabajadores en Costa Rica alrededor del 85% de las demandas han girado en torno a este problema, el del pago del trabajo, el salario.
Si la clase patronal costarricense en este campo fuera más inteligente y visionaria con solo mantener una buena política general de salarios, evitaría, casi de tajo, toda lucha sindical. Alrededor de un 12% de las demandas laborales giran en torno a las condiciones de seguridad e higiene ocupacional.
Igualmente, si resolviera esto ahorraría presión huelguística. Tan solo un 3% de demandas están relacionadas a la defensa de los sindicatos y dirigentes sindicales dentro de las convenciones colectivas, lo que no tiene ningún peso en la lucha social.
El patrono, público o privado, con el salario solo trata de mantener la existencia mínima del trabajador, asegurar su subsistencia y garantizar la reproducción, en las condiciones mínimas, de la fuerza de trabajo.
Por eso tampoco socialmente interesa hacer efectivos programas de solución de los problemas de vivienda, de transporte, y de entorno social de los trabajadores. Por eso se han deteriorado los programas de la seguridad social nacional, y se estimula la atención privada por endeudamiento de los trabajadores.
En materia de salarios se logró superar el pago de chapas, boletos y cupones. Resultado de la Huelga Bananera de 1934 se creó una Comisión de Salarios, que evolucionó a la actual, con la finalidad de regular allí el pago justo por el trabajo realizado en relación con las condiciones socioeconómicas, costo de vida y canasta básica.
La Constitución Política y la legislación laboral permite ampliar estos beneficios mínimos con las convenciones colectivas que hoy están cuestionadas por el Gobierno del Partido Acción Ciudadana y su presidente Luis Guillermo Solís, quien dio instrucciones de denunciar las convenciones existentes y por otros actores sociales.
Igualmente se cuestionan las pensiones, que en la mayoría de los casos disminuyen el ingreso recibido por los trabajadores cuando eran activos.
 

Vladimir de la Cruz