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Incremento en sueldos adicional al alza en el tipo de cambio, es un doble golpe
Salarios golpean exportaciones
Pérdida de competitividad podría causar despidos

Un colón caro hace difícil para las empresas costarricenses exportar sus productos o servicios y los altos salarios hacen aún más ardua la tarea. Este año, los exportadores han tenido que hacer frente a ambas cuestiones al mismo tiempo.
Entre agosto de 2008 y agosto de este año, los salarios de los trabajadores calificados subieron en casi un 20%, a pesar de que el costo de vida aumentó en tan solo el 11% durante el mismo periodo.
No hay mucho que Costa Rica pueda hacer sobre el valor del colón, en caso de que fuertes presiones del mercado lo empujen hacia arriba.
A raíz de un compromiso por parte del Banco Central del 1° de setiembre pasado a comprar dólares, el valor de la moneda nacional se redujo de alrededor de ¢510 por dólar, a casi ¢520.
Sin embargo, durante los tres meses anteriores —de junio a agosto de este año— el colón había aumentado de manera fuerte y constante, de alrededor de ¢555 por dólar a un máximo histórico de ¢500.
La moneda nacional se mantiene fuerte, principalmente porque en los últimos meses el país se ha mantenido atractivo para los inversores extranjeros, especialmente en el sector de los equipos médicos, que tiene planes para establecer operaciones en Costa Rica valorados en varios cientos de millones de dólares.
El Banco Central puede compensar las compras de colones por los inversores extranjeros, pero solo hasta cierto punto.
Utilizando sus reservas para comprar dólares, puede procurar que los dólares salgan más caros, así empujando para abajo el valor del colón.
Pero si la demanda de colones sigue siendo fuerte durante un largo periodo, la compra de dólares se convierte en una operación cara para el Central y para los costarricenses, que son los dueños de la entidad.
Una moneda cara significa que cuando los exportadores venden sus productos en mercados extranjeros, los dólares que ganan compran menos colones, con los que deben pagar los insumos locales, incluida la mano de obra.
Cuando los sueldos al mismo tiempo se vuelven más caros, el problema para los exportadores se duplica.
El tema salarial no era una preocupación importante para los exportadores durante los primeros ocho años de esta década, cuando los sueldos reales (ajustados por inflación) se mantuvieron más o menos constantes.
Sin embargo, a partir de 2008, los salarios empezaron a aumentar más rápidamente que el costo de la vida.
En agosto de este año, el índice de precios al consumidor fue un 11,4% mayor que en el mismo mes de 2008.
El índice mide los montos, que los consumidores pagan por cerca de 300 bienes y servicios.
Esos incluyen las necesidades básicas, como alimentación, vivienda, vestido, transporte y educación, al igual que compras de oportunidad, como entretenimiento y cuidado personal.
Mientras tanto, el salario de los trabajadores calificados (caso representativo) subió en un 19,4%, lo que significa que los incrementos de los sueldos fueron mayores que los aumentos en el costo de la vida.
Este traslado de la riqueza es bueno para los trabajadores, siempre y cuando la economía pueda apoyarlo.
Pero en la medida en que los exportadores pierdan ventas, podrían reducir su fuerza laboral.
Hasta tanto el país no tome una medida más drástica para proteger un sector generador de empleo, como sí lo han hecho otras economías como la brasileña o la China, estos generadores de dólares verán caer sus ganancias y podrían tener pérdidas.
“Trataremos de mantener hasta donde sea posible los niveles de empleo y condiciones para los trabajadores e incluso buscaremos la forma de generar nuevos puestos, pero necesitamos que el Estado trabaje en equipo con el sector privado y juntos logremos las mejoras que incidan directamente en la mejora competitiva y la estabilidad del clima de negocios de nuestro país” dijo Sergio Navas, vicepresidente de la Cámara de exportadores.
Se intentó conocer la posición del Ministerio de Trabajo, respecto a las alzas salariales; sin embargo, no contestaron.

Carolina Acuña
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