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Si se establecieran tarifas diferenciadas para ciertos horarios, nos acostumbraríamos a tener en forma más consciente un cuidado sobre el uso de la electricidad en general. Sería un cambio de cultura positivo


¿Sabe usted consumir bien electricidad?

La idea de cobrar una tarifa baja para el consumo eléctrico en horas de poca demanda, lo cual podría ser una forma de reducir el precio de las facturas por ese servicio, parece una buena idea.
Esta es una propuesta que haría el ICE en conjunto con el sector industrial, que ha venido alzando su voz fuertemente porque se siente perjudicado por el costo actual. En realidad todos los habitantes se ven afectados por esos precios por lo que sería bueno que la medida favorezca a todos.
Las horas consideradas como las de mayor consumo eléctrico son las que van de las 10 a.m. al mediodía y de 6 p.m. a 9 p.m. Justo cuando se suele cocinar en las casas, además de otras tareas que requieren esa energía.
Por otro lado, es importante tener en cuenta cuáles electrodomésticos consumen mucho e intentar que funcionen en las horas de bajo precio.
Otros hábitos también podríamos cambiar logrando bajar este consumo, como es el de desconectar del enchufe aquellos aparatos que aun apagados emiten una pequeña luz, como el televisor, por ejemplo.
Cada hogar, si desea ahorrar, deberá entonces procurar el uso de algunos electrodomésticos (cocina, lavadora, secadora, aspiradora, plancha…) en otros horarios. Igual debería suceder con el aire acondicionado en algunos edificios.
Esta medida es interesante porque, además de su propósito de ahorro de energía, nos acostumbrará a pensar en ella como algo que debe ser usado racionalmente.
La realidad es que en Costa Rica, como este insumo nos ha llegado siempre en abundancia y a relativo bajo costo, no nos hemos acostumbrado a usarlo de forma consciente solo cuando es indispensable.
La misma arquitectura no ha diseñado, salvo valiosas excepciones, de modo que la temperatura se regule en las edificaciones por medio del uso de ciertos materiales, de la circulación del aire e incluso de la incorporación de vegetación.
Más bien, sabemos que en su mayoría los costarricenses encienden las luces de la casa y suele dejarlas así aun en las habitaciones en donde no haya nadie, al menos hasta que toda la familia se retire a dormir. Las luces externas de las casas también suelen encenderse demasiado temprano.
No es raro incluso, pasar por algún sitio en donde el alumbrado público (probablemente por algún fallo) permanece encendido durante el día, al igual que las luces exteriores de edificios públicos y casas de habitación.
Ahora, si se establecieran tarifas diferenciadas para ciertos horarios, nos acostumbraríamos a tener en forma más consciente un cuidado sobre el uso de la electricidad en general. Sería un cambio de cultura positivo.

 

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