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Rusia lanza nueva operación contra Georgia

Sarkozy y Rice exigen a Moscú respeto a la integridad territorial de su país vecino

París
EFE

Rusia lanzó ayer una nueva operación de castigo contra Georgia al destruir las instalaciones militares y navales en el principal puerto comercial georgiano, Poti, a orillas del mar Negro.
Iván Saguinadze, alcalde de la ciudad, denunció la "destrucción" de las infraestructuras militares y portuarias en declaraciones a la radio estatal de Georgia.
Poti, que cuenta también con una terminal petrolera, se encuentra a apenas 70 kilómetros de la frontera con la región separatista georgiana de Abjasia.
Georgia acusa a Rusia de romper su promesa de alto el fuego, aunque Moscú mantiene que sus incursiones en territorio georgiano se limitan a operaciones de "exploración", ya que suspendió hace dos días las acciones militares.
Mientras, en la ciudad de Gori, a pocos kilómetros de la frontera con Osetia del Sur, una columna de policías georgianos regresó para hacerse con el control de la ciudad.
Allí les recibieron las tropas rusas que, según fuentes georgianas, permitieron la víspera que grupos de norcaucásicos saquearan la ciudad.
Según datos preliminares del Gobierno georgiano, cerca de 40 mil personas, el 80% de la población de Gori, huyeron de la ciudad ante el avance de las tropas rusas.
En las imágenes de la ciudad mostradas por Rustavi-2 se veían muy pocos habitantes y numerosos carros de combates y blindados rusos en el arcén de la carretera.
Según las autoridades de
Georgia, las tropas rusas se comprometieron a abandonar la ciudad antes del mediodía de ayer.
Nicolas Sarkozy, presidente francés, y Condoleezza Rice, jefa de la diplomacia estadounidense, hicieron ayer un llamamiento conjunto a Rusia para que “cumpla lo prometido” y respete la integridad territorial de Georgia.
El jefe del Estado francés, acompañado de su ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, recibió en su residencia oficial de verano de Fort Brégançon (sureste del país) a la secretaria de Estado norteamericana, quien hoy viajará a Georgia con la intención de trasladar el apoyo de Washington a la república caucásica.
Un comunicado oficial del Elíseo, emitido después de la entrevista, insta a las dos partes en conflicto a “firmar sin demora” el protocolo de acuerdo de seis puntos que fue aceptado el martes pasado tanto por el presidente ruso, Dmitri Medvédev, como por el mandatario georgiano, Mijaíl Saakashvili, después de un viaje relámpago de Sarkozy a las dos capitales.
La firma permitiría, según el comunicado, “consolidar el final de las hostilidades y acelerar la retirada de las fuerzas rusas a sus posiciones anteriores al 7 de agosto pasado”.
La nota del Elíseo también da cuenta de una conversación entre Sarkozy y la canciller germana, Angela Merkel, quien “ha reiterado el apoyo pleno de Alemania a todas las gestiones”.
En una breve declaración a los medios después de la entrevista con el presidente francés, Rice subrayó que “ya es hora de poner fin a la crisis en Georgia”.
Pero mientras Rice puso énfasis en la necesidad de que Moscú “cumpla lo prometido” y se retire de Georgia, Sarkozy dio a entender que es el presidente georgiano quien tiene en su mano el desbloqueo de la situación actual.
“Sobre el terreno
las cosas van mejor”, afirmó Sarkozy, quien añadió que, “si mañana el presidente Saakashvili firma los documentos que hemos negociado con el señor Medvédev, entonces podrá comenzar la retirada de las tropas rusas”.
El plan de seis puntos negociado por Sarkozy estipula, en un lenguaje a menudo ambiguo, la renuncia al uso de la fuerza, el cese definitivo de todas las acciones militares, el libre acceso a la ayuda humanitaria y el regreso de las Fuerzas Armadas de Georgia a su lugar de emplazamiento habitual.
Además, las tropas rusas deberán ser retiradas a la línea que existía antes del estallido del conflicto, aunque podrán tomar medidas de seguridad adicionales hasta la creación de los correspondientes mecanismos internacionales.
Finalmente, prevé que se abra un debate internacional para decidir el futuro estatus de las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjasia y determinar la vía que garantice su seguridad.
Pero Moscú no quiere ni oír hablar de “estatuto futuro” para estos dos territorios, donde la mayoría pro rusa ha declarado la independencia unilateral, mientras Georgia siga sin firmar un tratado de no agresión contra ellos.
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